Columnas de Opinión EC Nº16: “Octubre 1988 – 2020 tan cerca y tan lejos” por José Orellana y Hernán García

Dr. José Orellana Yáñez*

Mg.© Hernán García**

Octubre carga con un simbolismo político que es imposible de soslayar. El 05 de octubre de 1988 se concretó el inicio de la democracia cuando poco más de 7 millones de chilenas y chilenos votaron –y de ellos el 55.99% lo hicieron por la opción NO–, impidiendo que la dictadura cívico-militar se perpetuara ocho años más en el poder.

Cumplidos 31 años de ese hito de la historia política del país, el 18 de octubre del año 2019, con el denominado Estallido Social, se marcó otro clivaje político en la historia de Chile, pues, se abrió paso para eliminar los –aparentes– últimos eslabones de la Dictadura, materializándose ello, en un acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución el 15 de noviembre del mismo año. Lo anterior, permitió que para abril 2020 pudiésemos celebrar el plebiscito constitucional de entrada, aprobando o rechazando una Nueva Constitución, forzando la pandemia COVID-19 a que octubre sea el testigo de la historia política trascendente, confiriéndole otra vez, el tiempo del cambio.

Podríamos señalar que un emblemático momento donde la transición política llegaba a su fin se asoció al año 2011, pues se activó la Geografía de la Multitud[1], principalmente asociada con los problemas en educación, los socioambientales, las pensiones injustas y otras reivindicaciones que se plasmaron en un Programa de Gobierno del año 2014. Desde esa perspectiva, las reformas políticas (partidos políticos, sistema electoral y descentralización), así como plantear visionariamente una Nueva Constitución, se constituyeron en hitos de cambios (venían ya las acciones tendientes a una nueva constitución con el movimiento AC). Proceso éste último que se asumió, por medio de una innovadora metodología de participación ciudadana y proyecto de una Nueva Constitución, la que debía plasmarse en el siguiente gobierno, por medio de un proceso institucional, democrático y representativo/participativo.

Es ahí, donde se generaron otras/más condiciones institucionales y sociales para entender lo que se vivencia en la actualidad, cual clímax de sedimentación de energía social y política que buscó mayores grados de dignidad e equidad en este octubre del 2019. Más, interesa cruzarlos con el siguiente ciclo electoral, tanto de elecciones subnacionales y plebiscitaria constitucional, como con la elección del Congreso y, finalmente, la Presidencial.

Motiva a esta opinión, además, escrutar el comportamiento de la oposición u oposiciones políticas, pues sometidas a los primeros grados de presión para coordinar voluntades que se traduzcan en mensajes públicos coherentes y claros para la ciudadanía, derivaron en un primer y bochornoso episodio de divergencia, aunque comprensible desde una clave de los intereses político- electorales de la representación.

La teoría dice que dividir las fuerzas deslegitima las ideas y, es acá, donde después de meses de conversaciones para aunarlas, se redujo a contradecir los mismos argumentos que daban o dan vida a quienes se propugnaban la promoción y defensa de las Primarias como mecanismo democrático de definición de candidaturas en el marco de un proyecto político unitario. Pero, paradojalmente y, contra todo lo esperado, descartaron su propia visión de un pacto único nacional para primarias que definieran Gobernadores Regionales y Alcaldes. Definición que se acompañó con una performance pública singular, como fue estar negociando en mesa y sin mayores anuncios, irse al Servicio Electoral (SERVEL) a inscribir el propio pacto… es digno de una explicación, indicarán los más capciosos. Aquí se vivió el adagio: si no eres como yo, estás contra mí. Lo sombrío de la estrategia es que, en un futuro cercano, todos se necesitarán (2ª. Vuelta presidencial… ya lo entendió Beatriz Sánchez[2]).

Luego, más que buscar unir, lo que resultó fue diferenciar proyectos, mancillando al adversario político para transformarlo en enemigo. Deslegitimando la diferencia (la cual es permanente y natural en el ejercicio de la política) y buscando construir la historia como resultado de su propio logro de existencia. Cómo si la vida, no tuviera tiempo histórico.

¿Podría entenderse el acto como el legítimo derecho de colocar el valor, la moral o la ética de la convicción por sobre la de la responsabilidad política, como indicaría Max Weber?, es probable. Lo cierto es que, en el resultado de la acción, a priori, NO se lograrán los mejores candidatos a Gobernadores Regionales y Alcaldes, en cuanto acompañados de ideas colectivas, unitarias y legitimadas por el ejercicio de primarias universales. Siendo, paradojalmente, gran parte de los actuales candidatos a Gobernadores, personas con una trayectoria regional, experiencia pública y una calidad moral a toda prueba. De lo contrario, no estarían en las papeletas del 29 de noviembre.

Queda entonces a la vista la fragmentación opositora (otra vez), que para algunos se sustenta en la significativa existencia de partidos políticos con representación congresal y otras instancias, como son los gobiernos sub-nacionales u organizaciones sociales, explicándose tal situación, además, por un sistema electoral proporcional[3], que de paso tendería a una polarización del sistema de partidos, motivo por el cual enfrentó, enfrenta y seguirá enfrentando desafíos para avanzar en un régimen democrático… más democrático.

Es razonable preguntarse, si para la geografía de multitud, la unidad se lograría  en  el clivaje político constitucional. O, por el contrario, los altos grados de desconfianza sistémica, transmitidos linealmente entre los actores del sistema político, impedirán, finalmente, superar las diferencias a costo de castigar a la ciudadanía.

Lo cierto es que la anterior fragmentación, sea por el motivo que sea, se expresa también en la ‘gestión popular-ciudadana’ y ‘política partidaria’ del plebiscito constitucional de entrada, observándose cuatro comandos que bregan por el Apruebo y Convención Constituyente, inviabilizados para la unidad, sin perjuicio de que todos apuntan al mismo propósito, cuestión que junto con  materializarse en la confusa ‘franja televisiva por el apruebo’, también se vivencia en las escalas locales de gestión política… en parte, dado el relacionamiento del plebiscito con las próximas elecciones, sobre todo las locales, como son las de alcaldes y concejales.

Esto nos recuerda que los actores partidarios privilegiarán las coaliciones que le reporten la mayor cantidad de elegibilidad de sus candidatos, particularmente en coaliciones pequeñas[4], buscando así también, las cercanías políticas e ideológicas más afines.

En esa clave, la falta de acuerdos recientes explica, que los incentivos para coalicionar NO sólo se basaron en las cercanías políticas e ideológicas, sino que también en la pretensión de maximizar la aparente elegibilidad de sus candidatos. Ello, buscando la diferenciación, ante una ciudadanía que observa en el quehacer político, una falta de ética de la convicción, así como también una débil ética de la responsabilidad, ubicándose del lado menos juzgado y queriendo representar valores que los demás no harían propios, impidiendo el acuerdo táctico y estratégico. Arriesgada acción pero explicable desde lo antes dicho.

Si esta búsqueda diferenciadora, al estilo PODEMOS de España (el que terminó allanándose), y/o la auto-referencia que no se traduce en madurez política-electoral, la potencial debacle electoral de la actual oposición dará espacio al reposicionamiento de la Derecha quien, sin ideas, sin proyecto y sin ser mayoría, podría alcanzar escaños constituyentes, gobernaciones no representativas y gobiernos locales ante la diversidad de una misma idea.

Como estamos en octubre, mes para esta coyuntura cargada de simbolismos varios, vale la siguiente pregunta:¿será posible que en este ciclo electoral general, las oposiciones se unan para enfrentar a la derecha o derechas políticas, como sí lo hizo -en peores condiciones- el 05 de octubre de 1988  a una Dictadura?

A la luz del planteamiento de Pasquino, pareciera una empresa muy difícil, solo posible hasta que todas las variables racionales se integren (o las fundamentales), de lo contrario, será complejo lograrlo. Pero, además, dado que se trabaja en un contexto de desafección y desconfianza hacia la política y los profesionales de ésta, complementado por movilizaciones sociales y una Geografía de la Multitud intensa y que presenta diversas  demandas, la tarea se hace más difícil. Ello obliga perseverar en la Unidad.

Más de alguien afirma que la denostación de la política y los profesionales de la misma se acerca a la caracterización que realizaron desde la derecha pinochetista, hasta otra más contemporánea, donde inclusive Joaquín Lavín Infante contribuyó para ello. Si bien pudiese ser plausible la observación, el contexto y móviles son distintos donde operan los actores sociales y políticos, generacionalmente, desprovistos de la carga del miedo estructural de aquel momento histórico (durante el pinochetismo duro). Por ello los liderazgos, debiesen contribuir a orientar las conductas con las que deben coalicionar integrando cargas de valores y emociones v/s décadas de vivenciada indignidad, como baluarte propio.

El desafío que la historia pone sobre los hombros de los líderes y representantes actuales, es despejar todo aquello que las nuevas generaciones de políticos tratan de representar y que buscan diferenciar, dado el propósito mayor: mejorar la calidad de vida de la población. Tal como lo permitió el plebiscito del 05 de octubre del 88, ganarle a la dictadura, sumando voluntades, proyectos y dejando atrás serias y profundas diferencias. Un buen análisis presenta Camilo Escalona, uno de los actores principales de ese proceso[5] e insoslayable y polémico actor político del proceso transicional, quien pone su foco en la necesidad de la reflexión como valor político, es decir lo colectivo por sobre lo individual de precandidaturas. Valorando la acción política como instrumento de cambios sociales y poniendo como ejemplo a Salvador Allende como un Presidente que prefirió morir por lealtad al mandato que el pueblo le había entregado.

Queda observar y esperar que se creen las condiciones objetivas y subjetivas para que se logren las unidades racionales respectivas, ante una geografía de la multitud que se encuentra expectante y en desconfianza profunda, todo en medio de la pandemia COVID-19.

Sin duda, serán claves los resultados electorales de gobernador regional, municipales y constituyentes para proyectar el segundo sub-ciclo electoral. Lo que es claro, es que, independiente de racionalidad más o, racionalidad menos, es la patria la que se encuentra expectante en profundizar la equidad de género, la valoración e inclusión de los pueblos originarios, la paridad en la elección de las y los constituyentes y la inclusión de minorías de diverso tipo, como también las preocupaciones por más y mejor medio ambiente, entre varios otros aspectos. Es la patria la que necesita más democracia y pareciera que el obstáculo que podría terminar deslegitimándolos a todos, es la falta de unidad opositora.


*Dr. en Estudios Americanos con Especialidad en Estudios Internacionales de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Profesor de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC). Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

** Magister © en Ingeniería Informática USACH. Profesor de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Diplomado en Big Data, Universidad Católica de Chile. Diplomado en Ciencias Políticas y Administración Pública, Universidad de Chile. Licenciado en Educación en Matemática y Computación USACH.

[1] Ver en https://www.elquintopoder.cl/politica/la-geografia-de-la-multitud-hacia-el-nuevo-trato-2/

[2] Ver en https://www.latercera.com/la-tercera-domingo/noticia/beatriz-sanchez-el-camino-propio-del-frente-amplio-fue-el-2017-hoy-lo-que-necesitamos-son-mayorias-porque-si-queremos-gobernar/RXJO74PU2FFT3CCBQCDIBYRA3E/

[3] Según el SERVEL, serían 25 los partidos legalmente constituidos. De ellos, casi 15 tienen representación en el Congreso, ver en   https://www.servel.cl/wp-content/uploads/2020/10/FECHA_CONSTITUCION_PARTIDOS_POLITICOS_30_DE_SEPTIEMBRE_DE_2020.pdf

[4]Gianfranco Pasquino politólogo italiano, describiendo la racionalidad de los actores políticos, lo que denomina teoría de las coaliciones, en “Nuevo curso de ciencia política”, capítulo VI partido y sistemas de partido, ed FCE, 2011

[5] Ver en https://www.elmostrador.cl/destacado/2020/10/02/a-proposito-de-candidaturas/

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EC. Columnas de Opinión N°16

Columnas de Opinión EC Nº15: “El Estatuto Chileno Antártico y los desafíos de la otra frontera” por José Orellana y Sebastián Sánchez

Dr. José Orellana Yáñez*

Dr. ©Sebastián Sánchez González **

Actualmente la atención de la opinión pública nacional e internacional a propósito de los temas fronterizos, se concentra hacia la relación entre los procesos migratorios lícitos e ilícitos con las ‘zonas de fronteras’, ‘espacios de fronteras’, ‘zonas transfronterizas’ o ‘límites fronterizos’ (este último, expresión geo-matemática institucionalizada en tratados fronterizos y las otras entendidas como interrelación entre actores, instituciones, personas y la territorialidad/espacialidad correspondiente entre una soberanía estatal y otra). Es aquí donde se constata como el capitalismo global, regional y nacional opera en algunas de sus manifestaciones, concentrando la atención antes consignada.

En estos territorios están los refugiados que huyen de los conflictos violentos, también los migrantes buscando mejores oportunidades de vida, pero que por normativa, o bien por definiciones políticas se les impide el paso, logrando verdaderas ciudadelas temporales terrestres y marítimas, donde habitualmente se vulneran los derechos de las personas[1]. Es desde aquí que se construyen discursos funcionales para campañas políticas y electorales, que justifican la distancia del otro, no sólo como un desconocido, sino que como una expresión negativa para un nosotros o para un yo[2]. Algunos estados europeos han dado cátedra sobre esta situación (disminución de las fuentes de trabajo, evitar terrorismo, entre otros motivos). EE UU v/s México y Latinoamérica en general ha dado otra cátedra, no sólo con Donald Trump y su muro, sino que como Política de Estado permanente estadounidense. Antes de Trump, ya había muro, éste sólo aprovechó la coyuntura para ganar adeptos, por lo menos en su primera elección[3].

Chile a su escala, no ha estado exento. “Ordenaremos la casa”, indicaba el candidato Sebastián Piñera en su segunda campaña para llegar a la primera magistratura del Estado y Gobierno chileno. Ya instalado en ella, durante su primer año de mandato, cumplió lo que dijo que cumpliría respecto de los migrantes haitianos. Y en un acto de compromiso democrático y solidario desde sus matrices políticas e ideológicas, creó una visa específica para el pueblo venezolano que migraba hacia Sudamérica (la visa democrática), hecho que nos recordó que la frontera norte, no sólo estaba presionada por la clásica migración peruana o ecuatoriana, sino que ahora, por venezolanos y venezolanas[4].

Lo anterior y varios muchos otros casos, concentran la atención de una opinión pública, siempre tan perceptiva respecto de realidades que atentan contra los derechos humanos. Sin embargo, cuesta visibilizar otras realidades, o bien, percibirlas como importantes, cuando no se observan estos fenómenos. La frontera austral de Chile, muy rara vez capta esa atención en la opinión pública, sin perjuicio de que en 1978, estuvimos ad portas de un conflicto armado con la vecina Argentina por las islas Picton, Nueva y Lenox y la proyección de navegalidad del Canal Beagle, junto con el límite marítimo que se institucionalizó en 1984, donde el Vaticano tuvo protagonismo de primer nivel diplomático[5]. Tampoco, se encuentra en la retina de la opinión pública el pendiente fronterizo que también se tiene con Argentina respecto del último trazo de la poligonal que delimita y demarca Campos de Hielo Sur. Por lo tanto, la noticia de que Chile avanzó en consolidar un “Estatuto Chileno Antártico” que entregaría un marco referencial novedoso de cómo consolidar la pretensión soberana chilena sobre el continente helado, no fue una cuestión que hiciera que la opinión pública se interesara intensamente.

Uno que otro medio le entregó cobertura, una que otra opinión se manifestó positivamente sobre este acto geopolítico en el cual avanzó el Estado chileno. Pocos repararon cuando, en cadena nacional de los noticieros de Chile (por lo menos en el Canal Nacional[6]) el Presidente de Chile a bordo de una embarcación de Guerra desde el Estrecho de Magallanes, daba cuenta del avance-promulgación del estatuto, flanqueado por sus nuevos y flamantes ministros de RR.EE, Andrés Allamand y el de Defensa Nacional, Mario Desbordes, más el de Ciencias y Tecnología, Andrés Couve, estando también la representación del Ministerio del Medio Ambiente, además. Pocos repararon que junto con la gestión del gobierno, se manifestó unánimemente todo el Congreso Nacional por consolidar este estatuto (en sus dos cámaras), lo que supone ser, el marco referencial para la creación de nueva y más política pública sobre esta territorialidad que pretende Chile incorporar a su soberanía, teniendo al Tratado Antártico como piedra angular del mismo. De hecho, podría indicarse que es parte del código geopolítico permanente como una política de Estado.

Se afirma que es una síntesis y ordenamiento de normativa dispersa sobre los temas antárticos, la cual, vendría a mejorar las coordinaciones de los actores clásicos que han estado anclados a tales materias, como son los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa con sus agencias específicas. Se agrega el Ministerio de Ciencias y Medio ambiente y más importante aún, se agrega un actor sub-nacional, como es el Gobierno Regional de Magallanes y la Antártica chilena, cuestión explicable únicamente por el exacerbado centralismo del estado y sistema político chileno. Siendo verdad lo anterior, hay que consignar que se agregan otras herramientas que tienen que ver con instrumentos de planificación para el desarrollo de esa territorialidad en áreas diferentes pero todas apuntando a la integralidad. Se visibiliza que presupuestariamente deberían inyectarse recursos, no sólo desde la sectorialidad consignada, sino que desde el gobierno regional. Los desafíos en estas materias no son pocos. Pasar del dicho al hecho, es parte de nuestra identidad, ya que mucho de lo que se declara y poco se termina concretando.

El estatuto consignado, y su escasa cobertura ¿sólo da cuenta de que esta frontera nacional no genera el morbo que sí generan las otras a propósito de la vulneración de derechos humanos?, o ¿será que el tránsito de un imaginario nacional referido a que Chile era una larga y angosta franja de territorio a uno de tricontinentalidad (posesiones soberanas en Sudamérica, Oceanía con Rapanui y antártica continental) y proyección oceánica asociada, aún no calan en las elites públicas y privadas en la profundidad ad hoc para pasar de una cadena nacional por un noticiero, a una cadena nacional en forma para dar cuenta del hecho? 

Pero, además, existe otro desafío todavía más complejo (una quimera indicarán varios y varias), cómo los imaginarios de ambos Estados, que podría avizorárseles como factores explicativos de una escalada de conflictos, a propósito de las agendas nacionalistas y de política de coyuntura, se colocan en una clave de acercamiento o de integración profunda, teniendo como antecedente la existente, para enfrentar lo que históricamente han enfrentado las periferias latinoamericanas en general y parte del CONOSUR en particular, cuando hay que relacionarse con las estrategias geopolíticas de los estados centrales, los cuales, coordinados con las empresas o corporaciones transnacionales, han hecho de los territorios consignados su cantera de riqueza provocando la pobreza de Chile y Argentina.   

Desde la geopolítica convencional, o bien desde el realismo político en cualquiera de sus expresiones, tal pretensión es compleja, si es que no, imposible de implementar. Pues bien, quedaría entonces contribuir a girar los códigos geopolíticos de ambos Estados y asumir otras recomendaciones de la teoría de las relaciones internacionales para que se avance en agendas de integración y acercamiento de ambas unidades geopolíticas, porque desde las clásicas, el resultado es conocido y asegurado. Y si a eso se le agrega el tema no resuelto de Campos de Hielo Sur, la situación se problematiza aún más. En esta clave, el fortalecimiento del gobierno regional por medio de este estatuto, al alero de las reformas de descentralización, debiese ser cosa buena. Ahora, habría que agregar un fortalecimiento por los gobiernos locales y los diversos actores institucionales y sociales que se encuentran involucrados en esa territorialidad gestionando desarrollo, para aspirar en el mediano plazo. se logre este giro en beneficio de la patria toda, y en específico para la región, que no caben dudas, son muy distintos a la percepción que se tiene desde el centro del país. 


*Geógrafo. Dr. en Estudios Americanos con Especialidad en Estudios Internacionales de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Profesor de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC). Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

** Historiador. Dr. © en Estudios Americanos con Especialidad en Estudios Internacionales de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Máster en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid. Director de Estudios Contemporáneos.

[1] Ver en https://www.europapress.es/internacional/noticia-frontex-niega-agentes-hayan-violado-derechos-fundamentales-refugiados-20190805161440.html

[2] Ver en https://www.elquintopoder.cl/internacional/las-fronteras-nacionales-mas-vivas-que-nunca/

[3] Ver en http://www.academia.cl/comunicaciones/columnas/trump-y-las-fronteras-nacionales

[4] Ver en https://www.elquintopoder.cl/internacional/las-fronteras-nacionales-mas-vivas-que-nunca/

[5] Ver en https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2012/12/05/las-fronteras-estatales-y-su-porosidad-las-cuestiones-no-tratadas/

[6] https://www.youtube.com/watch?v=jxNYeOCRte4

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EC. Columnas de Opinión N°15

Columnas de Opinión EC Nº 14: “Candidaturas 2020 – 2021: Las primarias y los desafíos de la unidad opositora” por José Orellana y Hernán García

Candidaturas 2020 – 2021: Las primarias y los desafíos de la unidad opositora

Dr. José Orellana Yáñez*

Mg. © Hernán García**

Desde la ciencia política, no han sido pocas las páginas de reflexión para escrutar los mecanismos idóneos y funcionales a la selección de candidaturas para las múltiples elecciones que enfrentan los sistemas políticos en regímenes democráticos. Están los clásicos logrados al interior de la intimidad institucional partidaria, los cuales en más de una oportunidad han sido observados críticamente, dado que las “máquinas” (grupos con vocación de poder consolidados), imponen sus voluntades por sobre procedimientos internos (estatutos) y externos (legislaciones nacionales) para tales propósitos.

Sin perjuicio de lo anterior, es menester indicar que los partidos han actuado en consecuencia respecto de la crítica pública: Paridad e inclusión (Ley de cuotas y proporcionalidad), transparencia y formación innovada de cuadros/militantes, avanzando –con dificultades–  en la instalación de candidaturas independientes y de pueblos originarios, es muestra de ello. No obstante, la desconfianza pública indicará que no existen cambios, o bien, son insuficientes.

El proceso electoral que se avecina, articulado en un primer sub-ciclo (subnacionales locales y regionales y plebiscito constituyente de entrada) y en un segundo sub-ciclo (nacional congresal, presidencial y constituyente), serán otra prueba para confirmar si es que efectivamente los partidos entendieron y aplicaron el mensaje social y los ajustes promovidos en el segundo Gobierno de Michelle Bachelet. Es necesario indicar que la legislación alcanzada en este último periodo ha sido gestionada y votada por personas electas en un nuevo sistema electoral para la elección de congresistas. Un ejemplo de estos cambios, fueron las modificaciones a la ampliación de la representación congresal, explicando la presencia de los actuales legisladores (desde un sistema electoral binominal a otro proporcional ajustado).

Que se requieren más cambios o ajustes, ¡qué duda cabe!; un emblemático ejemplo se encuentra en la inscripción de las candidaturas independientes, situación que conmina a los partidos a integrarlos en sus listas (provenientes desde los medios de comunicación, el arte, la ciencia, etc). Por otra parte, las organizaciones sociales, han expresado la necesidad de incorporar sus nombres, en el proceso constituyente, prioritariamente, encontrándose con las condiciones legales que hacen de los partidos políticos y su ley orgánica (18.603), el canal de instalación, y ante este requisito, comienza la atendible crítica.

Desde una interpretación convencional y legítima del ejercicio de la política, se podría calificar a aquellas y aquellos que proyectan que “la historia comienza, cuando cada cual sale del vientre materno…”, como verdaderos “censores críticos” de los procesos institucionales vigentes de los partidos, porque no se dan los procesos cómo creen que se deben dar, pero, sin perjuicio de que pueda resultar válida la observación, la historia demuestra que ello, no necesariamente, ha sido así, y, probablemente, ellos mismos terminen practicando lo mismo que hoy critican, ojalá en un ambiente más democrático.

Las sociedades ajustan sus reglas en función de la natural y necesaria evolución sociopolítica de profundización democrática y, nuestro país, ya expresó desde el 18 de octubre de 2019, la necesidad de cambios, el que debe entenderse como una sedimentación ‘culmine’ de modificaciones promovidas desde los movimientos sociales y varios partidos de corte más progresista.

Entre otros ajustes logrados, (uno que viene con anterioridad) se encuentra en las elecciones primarias ‘legales – voluntarias’. ¿Qué inconvenientes presentan para la selección de candidatos?,  aparentemente ninguno. Pero no realizar primarias en un territorio, será calificado negativamente, sobre todo desde los sectores más interesados política y electoralmente y de una amplia base social que mira con desconfianzas los actuares partidarios. Desde ahí, entonces las elecciones primarias aparecen más vinculadas, a poder responder a la crítica social, que a resolver problemas políticos electorales de forma democrática al interior de los partidos. No caben dudas de que existe un dilema: más democracia es igual a más elecciones, implicando menos “cocina” v/s acuerdos políticos amplios, integradores y programáticos que ayuden a la selección de candidaturas. Quizás, en un marco de evolución institucional, se precisarían como obligatorias las primarias a todo evento, determinando las conductas institucionales de los actores del sistema sociopolítico, restituyendo el voto obligatorio, también, a todo evento.

El anterior dilema se combina con otro. A propósito del rescate de las experiencias ya vividas, donde el ganador de una primaria al interior de un pacto político electoral no necesariamente alcanza el escaño y/o sillón respectivo, se explicaría en parte a las heridas dejadas en estos procesos, ya que las mismas impidieron el fortalecimiento de la candidatura ganadora, acto que regularmente tiende a caracterizarse socialmente como un incumplimiento más de los acuerdos partidarios (éste es un aspecto, entre otros). Entonces, cómo combinar virtuosamente el acuerdo colectivo con “el legítimo derecho de los candidatos a perseverar en sus convicciones”. Dicho de otro modo, cómo las acciones individuales, compatibilizan con las colectivas y desde ahí, cautelar por el buen ejercicio de una primaria. Estas son parte de las preguntas a asumir en estos tiempos.

Cumplido este punto, lograr alianzas o pactos unitarios amplios  –por estos días– es cosa compleja sobre todo en la oposición (manteniendo la derecha bajo la alfombra sus dificultades), dada la desconfianza real y simbólica cultivada interesadamente, a propósito de la oportunidad de maximizar relatos esencialistas y eficiencia electoral (votos y elegibilidad) que, en particular, tienen algunos actores de la amplia y fragmentada oposición.  Desde ahí, la unidad no debiese ser entendida como el apoyo inicial al nombre de una persona, sino como el compromiso programático e ideológico, pues son la garantía pública que dibuja el norte de horizontes posibles, donde la sociedad encontrará soluciones a las actuales demandas. Así, los ‘mandatarios’ contarán con una hoja de ruta programática clara, para aplicar en los ajustes territoriales y situacionales que correspondan.

La dificultad de alianza actual, también se explica en la crítica sin tregua hacia los partidos políticos, la cual tiene elementos de verdad y otros de construcción panfletaria. Existe un modelo de discurso que ha permeado las nuevas generaciones de políticos, políticas y sociedad civil, iniciada en la derecha desde los tiempos de la dictadura cívico-militar, donde los “humanoides” eran el enemigo a combatir, siendo ahora el COVID-19, el “enemigo poderoso” a derrotar, mientras que en pleno estallido social, se libraba una “guerra”, discursos todos justificadores del uso de las fuerzas de seguridad pública para reprimir a quien piensa distinto, menoscabando de paso el accionar de los partidos.

Por lo tanto, la geografía electoral que se avecina, como nunca, deberá actuar con las ideas de los tiempos de cambio, incorporando la experiencia de la definición partidaria, para alcanzar la unidad de la oposición, expresada en acciones, compromisos y voluntad de transformación, como por ejemplo ser parte de primarias en todos los niveles con el compromiso de apoyos mutuos y la construcción de un ideario social; pues, el resultado de su actuar determinará entre otras cosas, un sistema político y un régimen democrático que deberá no sólo enfrentar la recuperación socioeconómica deprimida producto de la pandemia COVID-19, sino que deberá enfrentar la re-valoración de la política y lo político, redundando en una república y patria más fraterna, solidaria, equitativa, sustentable desde lo ambiental y en igualdad de derechos (mujeres, hombres y pueblos originarios).

*Dr. en Estudios Americanos con Especialidad en Estudios Internacionales de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Profesor de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC). Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

** Magister © en Ingeniería Informática USACH. Profesor de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Diplomado en Big Data, Universidad Católica de Chile. Diplomado en Ciencias Políticas y Administración Pública, Universidad de Chile. Licenciado en Educación en Matemática y Computación USACH.

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EC. Columnas de Opinión N°14

Columnas de Opinión EC Nº 13: “Dime con quien hablas y te diré quien eres: Bukele y la hipócrita política antipandillas” por Esteban Arratia

Dime con quien hablas y te diré quien eres: Bukele y la hipócrita política antipandillas

Dr. © Esteban Arratia Sandoval *

Parece un déjà vu.  Tal como sucedió en 2012, el medio digital El Faro dio un golpe noticioso al revelar que el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, ha negociado secretamente con una de las principales pandillas operativas en el país, la Mara Salvatrucha (MS-13), buscando reducir el índice de homicidios y obtener apoyo electoral a cambio de beneficios penitenciarios[1]. Desmintiendo así la versión oficial que atribuía la milagrosa caída en 60% de la violencia letal registrada desde que asumió el nuevo gobierno a la supuesta efectividad del Plan Control Territorial, una trillada estrategia antipandillas basada en despliegues policiaco-militares en zonas rojas y operaciones de alto impacto.

Sin embargo, como era de esperarse, el primer mandatario lo ha negado a pie juntilla, básicamente, por dos motivos. Primero, un factor reputacional que Benjamin Lessing denomina “limitaciones de aceptabilidad”: el temor a ser percibido como débil en el combate contra el crimen, asumiendo frente a la opinión pública que ha dado el brazo a torcer; o bien, la aprehensión de parecer cómplice de los grupos criminales[2]. La segunda razón guarda relación con la legislación antipandillas vigente, que prohíbe todo acercamiento, de hecho la sola convocatoria a diálogo se encuentra penada.

Este episodio enrostra una verdad incómoda: las pandillas son un poderoso actor político en la sociedad salvadoreña, un intermediario informal entre el 94% del territorio nacional y el aparato estatal. Gobiernan comunidades rezagadas recaudando impuestos extorsivos, desafían el monopolio legítimo de la violencia, paralizan el transporte público, influyen en procesos electorales ostentando un caudal de votos considerable (se estima que 60.000 aproximadamente), e incluso decretan toques de queda en sus dominios para enfrentar la crisis sanitaria causada por el COVID-19. Dicho de otro modo, sin la venia marera, no se gobierna, ni a nivel local ni nacional.

Por tal motivo, los principales partidos políticos se han visto forzados a entenderse con estos grupos criminales tras bambalinas, pese a que ante la opinión pública, los demonizan y les declaran la guerra abiertamente. Basta recordar el fallida tregua promovida por la administración de Mauricio Funes, las negociaciones realizadas por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) para obtener su apoyo electoral durante el balotaje presidencial de 2014, y las conversaciones realizadas en 2015 por el jefe de gabinete del entonces alcalde Bukele para construir un mercado en el centro de la capital salvadoreña[3].

Es momento que la elite política salvadoreña deje la hipocresía, y cambie su actitud respecto al combate contra las pandillas, replanteando la narrativa del “enemigo público” que ha construido el establishment. Ciertamente, las maras no son unas santas palomas, pero tampoco hay que ignorar los factores que contribuyeron a su rápida expansión: un caótico posconflicto marcado por una economía destruida, un tejido social roto y un Estado negligente que las criminalizó para obtener réditos electorales ante una población traumatizada por una sangrienta guerra civil. Muestra de aquello fueron los contraproducentes planes Mano Dura y Súper Mano Dura que influyeron en su dinámica organizacional, fortaleciéndolas. Por lo tanto, es necesario que las autoridades salvadoreñas asuman su grado responsabilidad en la agudización de la violencia pandillera.

Siguiendo esa lógica, es preciso también superar el falso dilema que ha dominado la gestión de la seguridad pública durante el posconflicto: prevención versus represión. La violencia generada por estos grupos armados no sólo se soluciona lanzando gravosas ofensivas, también hace falta invertir en medios de subsistencia alternativos. Durante la última década, se ha triplicado la partida presupuestaria relacionada con la participación militar en tareas de seguridad pública[4]. Ese dato indica claramente dónde está focalizada la estrategia y derriba aquel mito de la supuesta incapacidad del gobierno salvadoreño para enfrentar a las maras. Apuntando más bien a una falta de voluntad política, la misma que ha impedido sanear las deficientes instituciones heredadas de los Acuerdos de Paz, particularmente en el sector seguridad y justicia.

Solo así se podrá evaluar seriamente la posibilidad de emprender un nuevo proceso de pacificación que conduzca al desarme, desmovilización y reintegración de las pandillas. Una negociación de paz realista, transparente y comprehensiva capaz de equilibrar las agendas criminales, las  demandas expresadas por las víctimas, los aportes realizados por la sociedad civil (academia, ONGs, empresariado e Iglesia) acerca del fenómeno pandilleril y el férreo apoyo de la comunidad internacional. No obstante, su sostenibilidad dependerá de un acuerdo nacional que la dote de legitimidad sociopolítica, un alto grado de coordinación interagencial para su implementación, así también de plazos, términos y condiciones claras que estén acompañadas por mecanismos de sanción efectivos (y creíbles) en caso de incumplimiento por alguna de las partes o para neutralizar a eventuales saboteadores.

Mientras lo anterior no ocurra, la sociedad salvadoreña continuará atrapada en un círculo perverso donde la violencia armada siga derramando la sangre de miles de inocentes cada año ante una hipócrita clase política que prioriza cálculos electorales por sobre las legítimas aspiraciones de justicia y paz, las cuales podrían materializarse en una salida negociada. Como alguna vez el expresidente colombiano, Juan Manuel Santos, sentenció: “Prefiero un acuerdo imperfecto que salve vidas, a una guerra perfecta que siga causando muertes”.

* Dr. © en Estudios Americanos y Magíster en Estudios Internacionales por la Universidad de Santiago de Chile. Becario Doctorado Nacional por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

[1] Ver más en: https://elfaro.net/es/202009/el_salvador/24781/Gobierno-de-Bukele-lleva-un-a%C3%B1o-negociando-con-la-MS-13-reducci%C3%B3n-de-homicidios-y-apoyo-electoral.htm

[2] Ver más en: https://www.cambridge.org/core/books/making-peace-in-drug-wars/7D2A0D9F3E1347973813DC1AF102801F

[3] Ver más en: https://www.insightcrime.org/news/analysis/secrets-el-salvador-gang-negotiations/

[4] Ver más en: https://www.crisisgroup.org/latin-america-caribbean/central-america/el-salvador/81-miracle-or-mirage-gangs-and-plunging-violence-el-salvador

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EC. Columnas de Opinión N°13

Columnas de Opinión EC Nº12: “El Nuevo Ciclo Electoral: De la Diáspora Opositora al Bloque de la Dignidad…tan cerca, tan distante” por José Orellana y Hernán García

El Nuevo Ciclo Electoral: De la Diáspora Opositora al Bloque de la Dignidad…tan cerca, tan distante

Dr. José Orellana Yáñez*

Mg.© Hernán García**

No han sido pocos los y las analistas políticas que se han referido al ciclo electoral que se avecina en nuestro país,  articulándose, además, en una coyuntura que perfectamente podría ser entendida como un momento de clivaje político, esto es, el constitucional. Éste momento, se activó en el Estallido Social, el cual, por medio de la Geografía de la Multitud, empujó el acuerdo del 15 de noviembre para concretar el plebiscito por el apruebo o rechazo de una nueva constitución[1]. Como es sabido, se celebraría el pasado abril, y por razones sanitarias se postergó hasta el 25 de octubre 2020, modificando parte importante del calendario electoral: a.- municipales para abril del 2021 (antes para noviembre del 2020) y b.- la ejecución de primarias municipales en aquellos territorios donde existan más de dos candidatos, a propósito de los acuerdos que logren los partidos políticos.

Ya vendrán las elecciones de las y los congresales, las y los constituyentes, las y los consejeros y gobernadores regionales y las presidenciales; unas y otras con sus respectivas ejecuciones de elecciones primarias cuando corresponda. Mientras, el sistema político, en la aparente fragmentación del oficialismo y, a estas alturas, la ‘diáspora opositora’, deberá alinearse y realinearse tras los resultados de las elecciones que se vayan ejecutando – una a una -, junto con los intereses partidarios siempre racionales, los cuales, deben lidiar, con los propósitos políticos estratégicos anclados en principios éticos y morales que permitió el Estallido Social por medio de su geografía de la multitud, tendiendo en su esencia la idea/valor de la dignidad humana[2].

Su operatividad, por lo tanto, deberá cristalizar en una serie de ritos y acuerdos que permitan la construcción de programas de gobiernos nacionales, regionales y locales, los cuales se encuentran conminados a colocar en el centro de sus articulaciones la dignidad humana, en el afán de nutrir junto con el contenido ad hoc (sectorial), la necesidad urgente de crear la mística y épica que actúe como cemento de propósito para enfrentar todo el ciclo electoral vigente.

La geografía electoral, de este ciclo, marcará su inicio con el plebiscito constitucional de entrada, este 25 de octubre, continuando con las muy cercanas primarias y elecciones finales municipales. Este primer sub-ciclo electoral es fundamental, ya que será el basamento de lo que se vendrá: a.- niveles de participación electoral comuna por comuna y entre elecciones; b.- capacidad de articulación partidaria desde la geografía local, provincial, regional y nacional; c.- capacidad de organización de la sociedad civil, ya sea para influir en los programas consignados o en ocupar cupos en las listas de candidatos que finalmente logren los partidos políticos, en la escala nacional, como también en las sub-nacionales (ello exige capacidad política de los partidos para entender la dinámica territorial en su componente político, social y cultural); d.- fusionar el mundo de las organizaciones sociales con la articulación política

En la jerga electoral, se indicó e indica que las elecciones locales marcan el derrotero de las siguientes elecciones, sea en:  a.- la tendencia política electoral proyectable; b.- la selección de candidatos; c.- los diseños de campañas políticas; d.- las estrategias de marketing político, entre otros aspectos.

Pero, a diferencia de las otras elecciones locales, éstas, encarnan una llave simbólicamente intensa y decidora respecto de las que se vienen, dado que en esta escala es donde se encuentra el germen de la mística y la épica del segundo sub-ciclo electoral (también en el inicial).

El Estallido Social, con su Geografía de la Multitud, fue lo que fue, no sólo por la convocatoria a las grandes marchas que se dieron cita en todo el país, particularmente en Stgo, en el eje vial de la Avda. Bernardo O`Higgins (la Alameda) y avda. Providencia, teniendo como epicentro la Plaza Italia… hoy, más conocida como Plaza Dignidad, sino porque hubo un despliegue en varias comunas y regiones del país, representando no sólo las frustraciones nacionales, sino que también las referidas a las escalas sub-nacionales, esto es, las locales y regionales. Fue una simbiosis argumental de la denuncia y reclamo por dignidad, rescatando el clamor nacional, pero llenado de sentido desde lo local.

Importa lo anterior, porque no se debe olvidar, que a la acción popular-transversal vivenciada desde el 18 de octubre, se suma a una serie de anteriores manifestaciones que se han desplegado no sólo en el centro geográfico consignado, sino que también en otros varios sub-centros regionales y a su vez otros comunales, esto es, geografías multitudinarias en despliegue subnacional.

Cabe recordar que las movilizaciones de los años 2011 y 2012, tuvieron un comportamiento similar, donde la consigna por una educación gratuita, de calidad y sin lucro se transformó en un eje argumental trascendental[3]. Las expresiones de protesta socio-ambiental se multiplicaron y proyectaron con algunos temas anclas nacionales, pero visibilizando problemáticas locales y regionales. Como ejemplo, la negación a los proyectos HIDROAYSEN o Pascua Lama, convivieron con una cantidad significativa de otros de tipo local y regional (Til-Til y sus basuras, Padre Hurtado y Maipú, con sus plantas de tratamiento de aguas servidas, ahora último, Puchuncaví y Quintero, con los desechos que provienen de los procesos productivos de ENAP y así otros varios más)[4]. Las movilizaciones feministas, también se han dado en una ecuación espacial como la descrita[5].

En cada territorio comunal, emergieron y emergen problemáticas, que hoy día tienen en la idea de la dignidad humana (más y mejor salud, pensión, inclusión, educación, sueldos dignos, entre otros, todos pensados como derechos sociales), el cemento posibilitar de la mística y épica que se precisa para la adecuada gestión del plebiscito constitucional, el cual, dado el contexto de pandemia y su gestión desde el gobierno y las fuerzas políticas oficialistas, colocan en permanente entredicho su ejecución y validez, dada la potencial poca concurrencia de votantes a las urnas para pronunciarse. La incertidumbre se alimenta con frases como: a.- Que el Plebiscito Seguro no está asegurado; o bien, b.- por qué no se cambia la fecha de ejecución otra vez, para asegurar más participación; sumándose otras afirmaciones que contribuyen a querer desdibujar su próxima concreción, buscándole su desvalorización si es que no se cumplen los guarismos de participación ideales para validar el resultado del plebiscito.

Claramente, el COVID-19, impone una dificultad mayor a la ejecución de plebiscito, no por nada se desplazó de abril a octubre del 2020, tras acuerdo de las fuerzas políticas (lo mismo con las municipales). Existe un programa de des-confinamiento Paso a Paso y otras definiciones institucionales que impiden la normalidad requerida para la normal aplicación del plebiscito, sin embargo, con todas y cada una de las dificultades institucionales y sanitarias existentes, la pandemia vino a reforzar el diagnóstico ya logrado en esta verdadera ‘sedimentación de protesta’ reclamando dignidad humana, donde el 18 octubre marca un verdadero parte-aguas, cuando de la necesidad de un nuevo contrato social se refiere, es decir, una nueva constitución. Y ello, también tiene en la escala local, una síntesis de provocación y rebeldía que se conecta con el pronunciamiento del municipalismo y organizaciones de base que actuaron en el estallido social[6], transformado la geografía de la multitud de comuna en comuna en una fuerza política imposible de obviar, fuerza que otra vez se ha visto en la gestión de la pandemia, esto es, municipios, atención primaria de salud y organizaciones comunitarias, paleando las dificultades pandémicas[7].

Es en este momento constituyente, con este ciclo electoral, cuando se espera que los “decanos actores políticos”, como son los partidos políticos (con todo el desprestigio ciudadano que tienen, viejos y nuevos), tengan la visión para combinar virtuosamente el cálculo racional para sacar más votos y más candidatos electos, con la esencia que entregó o viene entregando la ‘sedimentación de protesta’, que tiene en este Estallido Social con su Geografía de la Multitud, más la gestión y resultados que permite la Pandemia, a la Dignidad Humana como motor de épica y mística . En corto ¿cómo los partidos políticos opositores, en búsqueda de la unidad, no confundan desafíos electorales con el nuevo país que la constitución debe regular?

Más allá del necesario análisis crítico que hay que realizarle al Gobierno de la Nueva Mayoría, si hay que reconocerle una gracia. Fue capaz de canalizar parte de la energía social, no sólo vía reformas al sistema político (electoral, partido político y descentralización, entre otras). Sino que también, por medio de la instalación del trunco proceso de una Nueva Constitución (bajo el gobierno de la ex Presidenta Bachelet), que si bien, no es lo mismo que hoy se busca, ese proceso, sí permitió detonar un rol participativo y local (los encuentros locales auto-convocados), y ello fue posible a partir de una mayoría política que actuó como telón de fondo para ese avance, con todas sus debilidades (que no fueron pocas), que son bien conocidas y comentadas, pero que demostró su justificación circunstancial.

Es por ello, que en estos días, cuando la ‘diáspora opositora’ sintetiza sus intereses de cara al ciclo electoral general, con el primer sub-ciclo (plebiscito y municipales) y con el segundo sub-ciclo (congresales, regionales, constituyentes y presidenciales), su desafío de unidad se hace complejo, muy complejo, pero necesario de apelar a él sin pausa.

La invitación fundamental, es a crear la ‘confianza base’. Hacer de la dignidad humana, del valor en el trabajo local/regional/territorial, como también de la tolerancia y la esperanza… ¡la sustancia para avanzar en la mística y épica que se precisa!,  ayudando, lo anterior a ‘cementar’ la gesta y pasar de una ‘diáspora opositora’ a un bloque, que es capaz de enfrentar a un gobierno, una elite, unas derechas y principalmente… a un modelo del abuso que tuvo en el 18 de octubre, su oposición expresada en manifestaciones contra un orden en decadencia. Lo estratégico está ahí, tan cerca y tan distante.

*Dr. en Estudios Americanos con Especialidad en Estudios Internacionales de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Profesor de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC). Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

** Magister © en Ingeniería Informática USACH. Profesor de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Diplomado en Big Data, Universidad Católica de Chile. Diplomado en Ciencias Políticas y Administración Pública, Universidad de Chile. Licenciado en Educación en Matemática y Computación USACH.

[1] Ver más en http://www.academia.cl/comunicaciones/columnas/la-geografia-de-la-multitud-tras-la-polis-justa

[2] Ver más en http://www.academia.cl/comunicaciones/columnas/mistica-y-epica-plebiscitaria-constituyente-existe

[3] Ver más en https://www.elquintopoder.cl/educacion/la-geografia-de-la-multitud-en-los-estudiantes/

[4] Ver más en https://opinion.cooperativa.cl/opinion/medio-ambiente/til-til-y-otras-comunas-de-sacrificio/2017-08-20/064003.html; http://elmostrador.blogspot.com/2008/03/el-castigo-padre-hurtado.html

[5] Ver más en http://www.academia.cl/comunicaciones/columnas/desafios-de-la-geografia-de-la-multitud-feminista

[6] Ver más en https://www.elquintopoder.cl/municipales/geografia-de-la-multitud-y-la-asonada-municipal/

[7] Ver más en http://www.academia.cl/comunicaciones/columnas/el-rol-historico-de-la-atencion-primaria-ante-un-estado-precarizador

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EC. Columnas de Opinión N°12

Columnas de Opinión EC Nº11: “Palestina e Israel, donde el territorio re-importa” por José Orellana Yáñez

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Palestina e Israel, donde el territorio re-importa

Dr. José Orellana Yáñez*

*Dr. en Estudios Americanos con Especialidad en Estudios Internacionales de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Profesor de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC). Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

Han pasado algunos meses después del anuncio de Donald Trump sobre su Plan de Paz entre Palestina e Israel, el cual coincidió con varias tensiones internas que afectaron al mandatario estadounidense (un impeachment, proceso electoral, etc.); existiendo, además, otras cuantas contra el mandatario israelí, Benjamín Nethanyahu (corrupción). La propuesta de Paz, se hizo famosa, porque fue presentada como la “solución final” o la “mejor del siglo” entre ambas unidades geopolíticas y Medio Oriente, en la típica grandilocuencia del mandatario Trump[1].

Al poco tiempo (inmediatamente), esta solucionática fue escrutada negativamente por la comunidad internacional, dado que contravendría una serie de disposiciones ancladas en el derecho internacional y que habían sido reconocidas como tal por la Organización de la Naciones Unidas (ONU), en específico, entender como ilegales los asentamientos judíos-israelitas (colonos) al interior del territorio de Cisjordania, reconocido como territorialidad base de la actual Autoridad Nacional Palestina (ANP). Como es sabido, la propuesta solo consensuada con Israel, reconoce estos asentamientos –matices más, matices menos– como parte soberana israelita, proyectando, cuales enclaves, la estatalidad soberana nacional para Israel, en la territorialidad de la pretendida estatalidad palestina. Según indica la propuesta, involucraría cerca de un 30% del territorio de Cisjordania, fragmentándola significativamente, cuando de la pretensión palestina se refiere[2].

Por otra parte, el valle occidental del río Jordán, pretendida y habitada territorialidad estatal de la ANP, pasaría a soberanía israelí, encerrando a la Cisjordania-Palestina, permitiendo la continuidad fronteriza con Jordania desde el Norte, con quien ya logró paz formal años atrás (1994). Es sabido que estas territorialidades son portadoras de un preciado y escaso recurso natural como es el agua del río en comento, que además se encuentra con uno de los niveles de contaminación más altos, como también, con uno de los flujos de escorrentía exorreica más bajo producto de su intensivo uso. Tanto Siria, el Líbano, Jordania, Israel y Palestina ocupan sus aguas, explicando la baja escorrentía y contaminación consignadas. Por otra parte, el valle oeste del Jordán, que pasaría a dominio israelí, es portador de suelos potencialmente irrigables, funcionales para su eventual agricultura, entre otros usos, bajo la potencial tutela israelí. Hay que consignar otra vez, que el suelo y/o territorio, es también un bien escaso. De paso, impide la conectividad directa entre una expresión árabe palestina, respecto de la árabe jordana, proyectada hacia el resto de la región.

Cabe indicar, que el río Jordán, en la disputa que tiene Israel y Palestina, representa una sedimentación cultural (múltiples procesos culturales temporales y territoriales) e imaginario milenario (cómo se valora e imagina el lugar de hoy, del mañana conectado con el ayer) (Grimson, 2011)[3], situaciones ambas, contribuyentes a rasgos identitarios, que no necesariamente deben acotarse a esta relación político espacial descrita, sino que con toda la región medio-oriental representada por el islam y el judaísmo, donde ambas religiones lo rescatan como símbolo e ícono aglutinador de ambos credos, sumándose posteriormente el cristianismo, entre otras expresiones minoritarias que ahí perviven.

En esta idea de sedimentación cultural e iconografía (capacidad de aglutinación y cohesión social en función de símbolos), la propuesta Trumpista agrega la capitalidad de Israel y Palestina, cediéndole casi la totalidad de Jerusalén al primero, destinando una porción muy menor y periférica al segundo, en el Este de la misma. La acción se encuentra antecedida por la concreción de la voluntad política estadounidense de convertir a Jerusalén en la territorialidad de instalación de su embajada concretada el año 2018 (14 mayo), dejando atrás a Tel-Aviv, como anclaje territorial de la misma[4].

Jerusalén, como es sabido, es un territorio que milenariamente ha sido habitada por pobladores de diversas características étnicas, religiosas y por defecto, ideológicas, convirtiéndola en el objeto de la disputa/conflicto más longevo y complejo de resolver en la región, comunidad y sistema internacional. Ciudad Santa, Muro de los Lamentos y La Explanada de las Mezquitas y otras consideraciones hacen de Jerusalén un icono funcional, a lo menos de tres principales religiones mundiales ya indicadas, situación que con el tiempo ha sido asumida por el sistema internacional, hecho que se contraviene con la propuesta trumpista en lo general, la cual, sin perjuicio de los territorios conmutados que plantea su propuesta hacia el ‘sur – oeste’ de Israel, a propósito de la entrega de los territorios donde se encuentran los asentamientos, o bien, los referidos al valle del Jordán (aunque no lo indica como tal), igualmente, pareciera ser, no alcanza a superar el imaginario milenario que la espacialidad caracterizada encarna. Ni tampoco, la propuesta de corredor – túnel que permitiría la conexión entre Cisjordania – Palestina con la Franja de Gaza, contribuiría a tal propósito. Tampoco los planes económicos que se plantean para permitir a Palestina salir de su condición de vulnerabilidad económica e institucional.

Así, con esta propuesta estadounidense, la cual se encuentra con escasas posibilidades de viabilidad política (menos cuando Trump, enfrenta un proceso electoral atiborrado de incertidumbre por la pandemia COVID-19 y conflicto social-racial, entre otras), se beneficiaría a Israel más que a Palestina. Ello, corroborado en la aplicación del planteamiento de Jean Gottmann, esto es, la “partición”, “circulación” e “iconografía”, en el cual todos los estados nacionales se organizarían (Arriaga-Rodríguez, 2014)[5]. Así, por “partición”, se entenderá la acción previsible de división al interior de las unidades geopolíticas (estados nacionales), asociada a más o menos fortaleza simbólica/iconográfica sobre la cual se organiza un grupo de personas. Estas “particiones”, necesitan generar condiciones de “circulación”, ya que tanto, las personas, como capitales económicos diversos, precisan satisfacer necesidades, dentro y fuera de la Unidad Geopolítica, permitiendo una potencial nueva “partición” (otra unidad estatal o anexión). Es en esa clave, que se plantea la idea de “iconografía”, la cual sería un componente de cohesión territorial/social, donde la idea de nación (y otros imaginarios) se transforman en una iconografía de primer orden involucrando espacio geográfico/suelo/territorio, cultura (idioma, tradiciones, religión, otros), etnias etc.

Así, la propuesta Trumpista, desde el planteamiento explicado, clasifica satisfactoriamente a Israel, ya que le permite fortalecer su “iconografía” por medio de Jerusalén como capitalidad integral junto con los asentamientos en Cisjordania y el Valle del Jordán. Por otra parte, permite una “circulación” cohesiva dentro y fuera de la territorialidad estatal vigente de Israel y la pretendida, mientras que la posibilidad de “partición” que antes era difícil de concretar, ahora se disminuye todavía más.

Palestina, por el contrario, con el reconocimiento de los asentamientos con soberanía en Cisjordania para Israel, profundiza la idea de “partición” o anexión de territorio palestino; la “circulación”, queda trunca, dado que pierde conexión con Jordania, tras la propuesta de entrega territorial a Israel del valle oeste del Jordán, ocurriendo lo mismo al interior de Cisjordania, ya que impide la libre y soberana circulación palestina en aquel territorio que se le reconoce como tal. Finalmente, desde una perspectiva “iconográfica”, asesta un golpe fundamental, respecto de Jerusalén y el Valle del Jordán, ambos, íconos cohesivos, que estarían pasando directamente a Israel. La conmutación de territorio, al sur-oeste de Israel, se transforma en intrascendente, dado que no está dentro de los imaginarios palestinos como territorio relevante, por defecto entonces, con una muy baja o nula densidad iconográfica.

Tras el anuncio del plan, sólo se han registrado miradas críticas al mismo. Netanyahu, no ha avanzado en sus promesas de la última campaña, teniendo entre las más emblemáticas, concretar la soberanía (anexión) sobre los asentamientos este 1º de julio[6]; Trump, no se ha preocupado en perseverar en su propuesta palestino-israelí, ad-portas del acto electoral de noviembre que lo puede transformar otra vez en el Presidente de EE. UU., permitiéndose (de perseverar), como lo indica el profesor Sebastián Sánchez, profundizar el desprestigio internacional de EE. UU. en su dimensión de Poder Blando (Soft Power), toda vez que, su propuesta vulnera la esencia de ese enfoque de las relaciones internacionales[7]. El mismo apela, a utilizar mecanismos de encuentro y persuasión, evitando la dureza de las políticas exteriores de los estados, como es el conflicto armado, o bien, el económico entre otros, privilegiando acciones de cooperación involucrando temas culturales, políticos, sociales e igualmente económicos.

Así, este enfoque geográfico político de Jean Gottmann, que si bien es posible operativizarlo desde el soft o hard power de las relaciones internacionales, como bien indica Sebastián Sánchez, encontraría también en el Constructivismo Social de las relaciones internacionales, otra oportunidad de análisis, comprensión y resolución, dado que como señala López Almejo (2018)[8], el mismo se fija en la identificación profunda de las ideas dominantes que se encuentran sintetizadas en acciones políticas, y que cómo señalara Gottmann, permitiría la iconografía cohesiva Israelí desde el nacionalismo sionista, o bien, la iconografía cohesiva palestina desde el nacionalismo árabe, haciendo del territorio y la religión una ecuación siempre explosiva, resituando, en pleno proceso globalizador, no sólo el territorio en su valor simbólico clásico, sino que también el hecho fronterizo y soberanía nacional, siempre y necesariamente escrutados críticamente desde lo paradigmas críticos de las ciencias sociales en general.

[1] Ver más en https://elpais.com/internacional/2020/01/28/estados_unidos/1580228530_493288.html

[2] Ver más en ­A Vision to Improve the Lives of the Palestinian and Israeli People, en https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2020/01/Peace-to-Prosperity-0120.pdf

[3] Ver en Grimson, A. Los límites de la cultura. Crítica a las teorías de la identidad, ed. Siglo XXI, Bs Aires, Argentina

[4] Ver más en https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-44112858; https://www.latercera.com/mundo/noticia/ano-del-traslado-la-embajada-eeuu-jerusalen/652421/

[5] Ver más en ARRIAGA, J. La concepción de las fronteras y los límites territoriales en el pensamiento geográfico de Jean Gottmann, En: AS CIÊNCIAS SOCIAIS NAS FRONTEIRAS Teorias e metodologias de pesquisa, por Eric Gustavo Cardin Silvio Antônio Colognese ed. — Cascavel, PR: JB, 2014 https://www.academia.edu/7487027/Fronteras_y_l%C3%ADmites_en_el_pensamiento_de_Jean_Gottmann

[6] Ver más en https://elsiglo.cl/2020/07/01/este-1-de-julio-israel-daria-otro-paso-de-anexion-de-territorios-palestinos/

[7] Ver más en https://www.elquintopoder.cl/internacional/la-perdida-de-soft-power-estadounidense-en-el-contexto-de-la-pandemia/

[8] Ver más en López Almejo, J. (2018) El conflicto palestino – israelí a la luz de la teoría constructivista. De la narrativa sionista a la política de los hechos consumados https://www.researchgate.net/publication/329131058_Libro_2018_el_conflicto_palestino-israeli_a_la_luz_de_la_teoria_constructivista.

La columna la pueden descargar en formato PDF desde el siguiente enlace

EC. Columnas de Opinión N°11

Columna de Opinión: ¿Cómo debemos interpretar la marcha del rey emérito? por Arturo López y Mauro Hernández

Los académicos Dr. Misael Arturo López (Universidad Autónoma de Madrid) y Dr. Mauro Hernández (UNED) publicaron en el portal The Conversation una columna que aborda el problema del Rey Emérito de España, Juan Carlos I, titulada ¿Cómo debemos interpretar la marcha del rey emérito?, donde analizan la partida del rey del palacio de La Zarzuela y su partida de España.

La columna pueden leerla en el siguiente enlace

https://theconversation.com/como-debemos-interpretar-la-marcha-del-rey-emerito-143954

Columnas de Opinión EC Nº 10: “Desbordes… el desbordado, ahora Ministro de Estado” por Dr. José Orellana Yáñez

Desbordes… el desbordado, ahora Ministro de Estado

Dr. José Orellana Yáñez*

Esta opinión, referida a Mario Desbordes, antes del cambio de gabinete integrado por él como Ministro de la Defensa Nacional de Chile, intentaba situarlo como, “muy desbordado” en cuanto Diputado de la República y Presidente de Renovación Nacional, que buscaría su reelección en cada uno de los sitiales políticos que ocupó, trascendiendo a un imaginario colectivo transversal, en cuanto factótum de una nueva derecha, esa genuinamente social, como indicaría Manuel José Ossandón. Se tuvo intención de modificar sustancialmente el texto, a propósito del nuevo escenario que provocó el cambio de gabinete, sobre todo en la persona de Mario, pero se decidió, mantener lo sustancial de la misma, ya que, tal cual está, permite explicarse de mejor manera por qué salió, sacaron o aceptó salir de la Primera Línea Política de la derecha.

Tras los 116 votos a favor del proyecto de Retiro del 10% de los Fondos de Pensiones de las chilenas y chilenos este 23 de julio del 2020 en la Cámara de Diputados, Mario Desbordes, se constituyó en uno de los más importantes referentes del sistema político chileno, ya que fue el anclaje para constituir un número suficiente de diputados y senadores del sector de las derechas, para permitir que los trámites legislativos, avanzaran expeditamente. Su anuncio de promulgación presidencial el día después, también lo situaría en esa condición, impidiendo de ese modo, Veto Presidencial o envío al Tribunal Constitucional para obstaculizar su concreción.

Andrés Allamand, quien hoy se yergue como el factótum conservador opositor de Desbordes para las próximas internas de Renovación Nacional (RN), notificó asertivamente la afirmación del primer párrafo (El Senador, también fue instalado a la Cartera de Relaciones Exteriores). De forma reiterada, identificó en Desbordes, el adversario político al cual su sector conservador, debía disputarle espacios políticos, con el ideario clásico de las derechas en general y, en específico, en RN. Lo hizo semanas previas, a propósito de acusar a Mario de abrir la puerta al retiro de los fondos de pensiones (¡sin saber hasta dónde se puede llegar!), cuestión que reiteró en la votación del 22 de julio en el Senado de la República, agregando que la gestión parlamentaria general (avalada por Mario) permitía la incertidumbre institucional y hasta un atentado a la democracia (refrendado por el Ministro del Interior Gonzalo Blumel), cuando se utilizan mecanismos espurios para avanzar en iniciativas que son propias de la gestión co-legislativa del ejecutivo. ¡No se respetaron las reglas constitucionales! –indicaron–,   sin perjuicio, que la institucionalidad del Congreso avaló el proceso (el presidente de la Cámara es Diego Paulsen, de RN).

Desbordes, el “desbordado”, fortalecido ahora con los 116 votos a favor del Proyecto del retiro del 10% de las AFP, más la propaganda que le generó Allamand (que irónica situación), agregó la acción de Hernán Larraín Matte, ex presidente de EVOPOLI, el cual buscó desbancarlo por medio de un estratagema político de una ‘cuestionable’ responsabilidad política, como es la renuncia de todos los Jefes de Partido del Oficialismo, a los que convocó para reorganizar el sector y entregarle más soporte no sólo a la coalición, sino que también al gobierno (las mismas personas no ayudan a resolver la crisis política, demos un paso al costado, indicó). Contradictoriamente, no sólo consolidó los votos RN en el senado y en la cámara (también UDIs), sino que provocó el respaldo a Mario de la Comisión Política de RN[1] y el de los alcaldes y alcaldesas del mismo partido[2]. Y ahora, con el anuncio de promulgación presidencial inmediata, sella dicho fortalecimiento, en su figura y liderazgo.

Mario Desbordes, el “Desbordado”, cómo ya afirmó el suscrito en otra oportunidad[3], desbordó a RN simbólicamente, se proyectó a la derecha UDI (bases, con Lavín Infante incluido, a regañadientes). Seguramente, en algunas bases de EVOPOLI, también trascendió. Ganó el reconocimiento de la izquierda parlamentaria, con más o menos asertividad; pero desde el momento  en que Pamela Jiles –Diputada por el Partido Humanista– atraviesa el hemiciclo para saludarlo tras la finalización de la votación del proyecto, es el símbolo que representa en parte esta afirmación. Hay que reconocerle que, públicamente, ella le visibilizó a Desbordes cualidades políticas de vanguardia para su sector y, de ahí, para el sistema político chileno, por el lugar que ocupa en el arco político nacional, esto es, de derechas[4].

Desbordes, el “desbordado”, explica en parte (¿o gran parte?) la crisis política de Chile Vamos y del gobierno vigente respecto del tema de AFP, Proceso Constituyente, Reforma Tributaria y otras, las cuales entregan contenido a la noción de Derecha Social de Manuel José Ossandón, vertida hace unos años, instalándola con fuerza en su condición de candidato en la Primaria Presidencial del sector celebrada el año 2017[5]. Esta idea de derecha social, a la luz de lo ocurrido, desplazaría de cuajo la propugnada por la UDI popular (incluso el ideario del Partido Republicano de José Antonio Kast), hecho, además refrendado, con los resultados mayoritarios en las últimas elecciones y la robustez de los mandatarios en el congreso, alcaldías y concejalías, más los de las intendencias de RN. El talante del “desbordado” Desbordes, le permitió exigir el Veto Presidencial para la ley de no reelección de autoridades, en específico, en su componente de alcalde y concejales, en el entendido que es conocedor de la importancia de esta escala geográfico político electoral para los otros momentos electorales, sea en la presidencial o en la Congresal. Ahora, hay que agregar, que explica el cambio de gabinete, no en cuanto cambio per sé, ya que existía acuerdo que el mismo se venía, sino en el contenido, donde él mismo se transformó en protagonista del mismo, consolidando el conservadurismo del mismo. Por último, pudo ser el ministro del interior y seguridad púbica.

Si bien, Desbordes, puede ser factor explicador de crisis de su sector y gobierno, es al mismo tiempo, o pudo ser, el mejor exponente para enfrentar la coyuntura que permite el Proceso Constituyente (elección de constituyentes), y siguiente ciclo electoral que se avecina (municipal/local; intendencia/regional; congresal y presidencial, con las primarias que seguramente se inaugurarán).

Es sabido, que debía pasar la prueba de fuego en la próxima interna de RN, la más estratégica de su vida política, donde los ‘Allamand’ pudieron hacerle la vida compleja (su última interna lo instaló con gran consistencia política), donde probablemente habría desplegado sus habilidades ‘conocidas y reconocidas’ y por estos días poco comentadas, cuando se erigía como un político influyente en RN, al alero de Luis Plaza, ex alcalde de Cerro Navia, en condición de funcionario municipal (jefe de gabinete), candidato a alcalde por Lo Prado con un digno 29% y pre-candidato a diputado por el ex distrito 18 (Cerro Navia, Lo Prado y Quinta Normal), perdiendo su nominación contra Nicolás Monckeberg (en bullada performance de sus adherentes), circunstancia, además anclada al caso coimas, a propósito de la basura KDM en Maipú[6]. Ya en ese momento, enfrentó con templanza dicha incomodidad, enviando carta a CIPER, visibilizando una serie de desprolijidades interpretativas en el reportaje que se había logrado[7], proyectando habilidad para enfrentar la incomodidad política y electoral. Hoy, no podrá desplegarla desde las luces de candidato a reelección a presidente de RN y diputado por su ex distrito, las que, probablemente habría ganado.

Desbordes, el “desbordado”, no sólo es (era) un liderazgo oportuno políticamente para la derecha y el gobierno, sin perjuicio que no lo parezca, sino que también es (era) un desafío para la amplia oposición al gobierno representada en lo que se viene a denominar Convergencia Progresista (PS, PPD y PRSD), la Democracia Cristiana, el Partido Comunista, el Partido Humanista,  el Frente Amplio y otras expresiones con alguna representación en el Congreso y otras instancias del sistema político y social.

No caben dudas, que no sólo remueve a su propio sector (también ahora que es protagonista del cambio de gabinete), sino que también, se proyecta (proyectó) a esa gran mayoría opositora que fue capaz de alinear sus propios votos en el Congreso en ambas cámaras, a sus partidos y anclajes en el mundo social para convertir en ley de la República el retiro del 10% de los fondos de pensiones. Desbordes, en parte, eclipsó esta situación fundamental que explica este avance simbólicamente significativo del sistema político nacional y que fue sentidamente gestionado hace varios años desde una parte del sistema político (el progresista), e intensamente expuesto durante el estallido social. Por eso importaba Desbordes, el “desbordado”, ya que es un liderazgo, hasta el momento, incombustible transversalmente, oportuno para las derechas (aunque no lo reconozcan), hábil en la política y en lo político y desafiante para los sectores progresistas, los cuales, desde el movimiento social, el sistema de partidos y expresiones de representación política empujaron esta agenda reformadora en cuanto a Derechos Sociales y Proceso Constitucional cuando de lograr un Nuevo Pacto Social se refiere.

Finalmente, Desbordes, el “desbordado”, demostró que caminó en la cornisa de lo político en su sector y que fue llamado a “terreno”, brutalmente como suele ser en política en general y en la derecha en particular (no tuvo toda la fuerza y respaldos internos, aunque haya ganado las siguientes elecciones). También demostró, que aún falta bastante en las derechas para asumir este liderazgo y tendrá que observarse si sus visiones trascenderán temporalmente. También demostró cómo el gobierno terminó capturado por el conservadurismo, yendo a contracorriente de los tiempos que corren, entregándole a los sectores progresistas otro escenario para abordar el ciclo político y electoral que se viene, bastante más clásico en la relación con las derechas… eso ¿es bueno, o es malo para lograr buena política?, pareciera ser que es un paso atrás, ya que tampoco apura el tranco en amplios sectores del progresismo instalado en el sistema político, sin perjuicio de la acción que articule la sociedad civil, desde los espacios que ya sabe usar, más cuando muta hacia la Geografía de la Multitud[8]. Cabe indicar, que será parte de siguientes estudios, descubrir qué fue lo que hizo desistir al ex “desbordado”, Mario desbordes, en perseverar en esa ruta que recorrió y le entregó al sistema político una “oxigenada”, siempre tan necesaria, que por lo menos contribuyó a dos grandes momentos: El constitucional-plebiscitario y previsional con el proyecto del 10%. ¿O fue otro cálculo táctico, del hábil, ahora ministro?, veremos.

*Dr. en Estudios Americanos con Especialidad en Estudios Internacionales de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Profesor de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC). Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

[1] Ver en http://www.rn.cl/declaracion-publica-comision-politica-renovacion-nacional/

[2] Ver en https://www.elmostrador.cl/dia/2020/07/21/alcaldes-de-rn-respaldan-a-mario-desbordes-en-medio-de-la-crisis-de-chile-vamos-su-liderazgo-es-el-que-necesitamos-en-tiempos-dificiles/

[3] Ver más en https://estudioscontemporaneos.com/2020/07/07/columna-de-opinion-ec-no8-desbordes-el-desbordado-un-liderazgo-necesario-y-oportuno-por-dr-jose-orellana/

[4] Ver más en https://www.eldesconcierto.cl/2020/07/09/pamela-jiles-dijo-que-desbordes-no-traslado-el-trasero-a-las-moras-y-fue-clave-en-aprobacion-del-retiro-del-10-de-la-afp/

[5] Ver más en https://radio.uchile.cl/2017/12/10/derecha-social-la-posicion-que-buscan-instalar-algunos-en-chile-vamos-y-que-tensiona-al-bloque/

[6] Ver más en https://ciperchile.cl/2015/07/21/los-nexos-entre-el-secretario-general-de-rn-y-los-involucrados-en-las-coimas-por-la-basura/

[7] Ver más en  https://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Respuesta-Desbordes.pdf

[8] http://www.academia.cl/comunicaciones/columnas/la-geografia-de-la-multitud-el-plebiscito-y-la-nueva-republica

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EC. Columnas de Opinión N°10

Columnas de Opinión EC Nº9: «La Caída» comienza con un 10% por Pablo Zúñiga

«La Caída» comienza con un 10%

Pablo Zúñiga San Martin*

Teniendo en la retina la película “La Caída” del año 2004[1], ya un clásico para los tiempos vertiginosos  que corren, y la incontable cantidad de parodias que circulan en la red sobre el momento en que Adolf Hitler proyecta planes, repartiendo tropas por toda Europa sobre un mapa, mientras, al mismo tiempo el ejército ruso invade por un lado, y los aliados por el otro Berlín… (Dramática y contradictoria escena), evidencia cómo la desconexión entre la realidad y el plan, pueden crear situaciones negativas para todo un grupo, dando cuenta de las incapacidades de sus líderes en entornos funcionales a la toma de decisión política e institucional. Veamos.

Un gobernante solo, unos asesores incapaces de decirle que está haciendo estupideces, aún cuando tímidamente le sugieren que ya todo está perdido, mientras, los posibles sucesores miran impertérritos la escena, oteando quien no está de acuerdo con el líder, haciendo de la acusación el último recurso que les queda como demostración de lealtad a una causa perdida.

Los asesores ¿a qué le temen?, ¿al líder o a los posibles lideres?, ¿qué hace  que el miedo se apodere de ellos?, ¿será el apego a ese ese carisma que llevó a Hitler a plasmar una idea totalitaria en toda Europa? o ¿será el no asumir la decepción que le provoca ver a ese líder antes, todo poderoso, con un aura casi celestial, ahora, tembloroso, viejo y lo peor, solo  con un sentido de autoridad sin ningún peso? Esto último, es peligroso, pues al tener leyes que abalan la ejecución de sus mandatos, quienes deben acatarlas y se niegan a hacerlo, quedan como insurrectos o traidores, ¡qué dilema!

Podrán ser varias las interpretaciones que se dan a un momento como ése, y es bueno que así sea,  pero es una película sobre un hecho histórico, o sea, un momento único, pero, para suplir esa situación, está la película hace que se vea una y otra vez, para no dejar de repensar el momento que representa.

Estamos en crisis, o sea, hemos llegado a la disfunción rutinaria del sistema[2], nada es normal y cuando se nos diga que ya estamos en normalidad, no recordaremos cuál era nuestra normalidad porque llevamos más de un año re-construyéndola y la anterior, era “normalmente mala”. Entonces, el tema es que, quien nos lleva a la normalidad es visto como el sujeto responsable de esta anormalidad, o sea, un líder caído… ¡nada peor que eso!, caer de a poco, porque se cae la confianza en éste, llegándose a preguntar si es que se eligió el bando incorrecto, aunque hay muchos que siempre han estado en el bando incorrecto y no sienten culpa por ello, pues la idea que les despierta luchar por el poder aún se mantiene, y mientras se mantengan las lealtades… ¡están!, porque es más digno perder en bloque junto al líder, que ver cómo a quien se apoyó y en quien se confió, se sumerge en el peor de lo marasmos, el error y la duda.

La soledad del gobernante lo lleva a refugiarse en lo único objetivo que le queda, la norma escrita. Termina haciendo lo que hace, porque la ley o el estatuto se lo permite, como condecorar a niños fuera de su bunker, niños que no tienen ni una batalla en sus cuerpos, ni tampoco la noción por la cual se está luchando, salvo, lo que sus mayores les dijeron y asumieron como verdad y como serán nuevos en el combate, creerán que esa es su principal fortaleza.

Fue imposible detener la idea instalada del retiro del 10% de los Fondos de Pensiones, pues el modelo económico respalda simbólicamente esto. Desde el inicio  de la implementación del modelo, se indicó que los Fondos de Pensiones eran (son) nuestra propiedad. En coro, ministros y gobierno dijeron hasta el año pasado (también hoy) que esos fondos son de los trabajadores, que no se pueden esquilmar, que no se puede dar beneficios a quienes jamás han trabajado y explotaron el derecho a elegir hasta el paroxismo. Pero ahora no pueden desinstalar el discurso, porque sencillamente “no existe en el mundo nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo”[3].

La derecha es víctima de su discurso, ahora debe hacerse cargo, reclama por eventuales consumos desmedidos si se retira el 10%, como comprarse otro auto, o que con esto se beneficiará a los más ricos y se empobrecerán las arcas fiscales; infantilizando a  los dueños de esos esos fondos. Pero, se les olvida que se oponen a que los ricos y los súper ricos paguen más impuestos, no lo hacen porque también serán presa de su propio discurso, ellos deberán pagar más impuestos. Se levanta la voz en torno a las consigas panfletarias, no en la defensa de principios universales, sino particulares.

El consumidor vive en el presente, que para él es etéreo, nace con sus intereses y se termina cuando aparecen otros, más supremos –según la oferta−, así es que ¿de qué se extraña la derecha y los defensores del modelo?, si ella misma domó y domesticó a los ciudadanos, los dotó de crédito y le metió la semilla luciferezca de la igualdad sólo para consumir, y es ahí mismo en donde la mayoría siente que es desigual y que la sola idea de libertad instrumentalizada por años de monserga discursiva, ya no le sirve, porque no tiene con qué ser igual a nadie.

La Caída, película que refleja un momento único, permite relacionar linealmente, el momento irrepetible de un gobierno que sucumbe con la fuerza de una idea, irónicamente legítima en el mismo modelo que defiende en cuanto principio general articulador del mismo, como es el derecho de la Propiedad Privada, y ello, Sebastián Piñera, sus asesores directos y coalición no lo vieron venir en lo sustancial (exceptuando algunos), cuestión extrapolable al Proceso Constituyente y Estallido Social. Sin embargo, el 10% de retiro de los Fondos de Pensiones, es el más lacerante, dado que está en el ADN de lo defendido y legitimado socialmente durante largas décadas, después de recuperada la democracia (e instalada en dictadura, por cierto). Así se explica la desorientación del gobierno y asesores. Se explica la duda en el hacer, ese marasmo tortuoso que desdibuja liderazgos, carismas, permitiendo avanzar en estupideces retóricas y medidas vaciadas de asertividad operativa (planes de soporte económico), proyectando desencantos, realineamientos en lealtades y la soledad decadente del tomador de decisión de política pública estratégica.

*Profesor de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC). Doctorando en Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), Argentina. Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

[1] Titulo original: Der Untergang (conocida como El hundimiento en España o La caída en Hispanoamérica).

[2] Ver más en https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/08/08/chile-crisis-o-conflicto/

[3] Lamas, Marta. “Acoso. ¿Denuncia legítima o victimización?”. México: Fondo de Cultura Económica, 2018.

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EC. Columnas de Opinión N°9

“Gobernantes, con riqueza; pero sin fortuna” nueva columna de Pablo Zúñiga

El profesor Pablo Zúñiga San Martín publicó una nueva columna en El Quinto Poder titulada: “Gobernantes, con riqueza; pero sin fortuna” donde analiza el liderazgo del presidente Piñera dentro de la crisis política y social de la pandemia, en la clave analítica de la idea de “fortuna”.

La columna la pueden leer en el siguiente enlace

https://www.elquintopoder.cl/politica/gobernantes-con-riqueza-pero-sin-fortuna/