Columnas de Opinión EC Nº11: “Palestina e Israel, donde el territorio re-importa” por José Orellana Yáñez

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Palestina e Israel, donde el territorio re-importa

Dr. José Orellana Yáñez*

*Dr. en Estudios Americanos con Especialidad en Estudios Internacionales de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Profesor de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC). Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

Han pasado algunos meses después del anuncio de Donald Trump sobre su Plan de Paz entre Palestina e Israel, el cual coincidió con varias tensiones internas que afectaron al mandatario estadounidense (un impeachment, proceso electoral, etc.); existiendo, además, otras cuantas contra el mandatario israelí, Benjamín Nethanyahu (corrupción). La propuesta de Paz, se hizo famosa, porque fue presentada como la “solución final” o la “mejor del siglo” entre ambas unidades geopolíticas y Medio Oriente, en la típica grandilocuencia del mandatario Trump[1].

Al poco tiempo (inmediatamente), esta solucionática fue escrutada negativamente por la comunidad internacional, dado que contravendría una serie de disposiciones ancladas en el derecho internacional y que habían sido reconocidas como tal por la Organización de la Naciones Unidas (ONU), en específico, entender como ilegales los asentamientos judíos-israelitas (colonos) al interior del territorio de Cisjordania, reconocido como territorialidad base de la actual Autoridad Nacional Palestina (ANP). Como es sabido, la propuesta solo consensuada con Israel, reconoce estos asentamientos –matices más, matices menos– como parte soberana israelita, proyectando, cuales enclaves, la estatalidad soberana nacional para Israel, en la territorialidad de la pretendida estatalidad palestina. Según indica la propuesta, involucraría cerca de un 30% del territorio de Cisjordania, fragmentándola significativamente, cuando de la pretensión palestina se refiere[2].

Por otra parte, el valle occidental del río Jordán, pretendida y habitada territorialidad estatal de la ANP, pasaría a soberanía israelí, encerrando a la Cisjordania-Palestina, permitiendo la continuidad fronteriza con Jordania desde el Norte, con quien ya logró paz formal años atrás (1994). Es sabido que estas territorialidades son portadoras de un preciado y escaso recurso natural como es el agua del río en comento, que además se encuentra con uno de los niveles de contaminación más altos, como también, con uno de los flujos de escorrentía exorreica más bajo producto de su intensivo uso. Tanto Siria, el Líbano, Jordania, Israel y Palestina ocupan sus aguas, explicando la baja escorrentía y contaminación consignadas. Por otra parte, el valle oeste del Jordán, que pasaría a dominio israelí, es portador de suelos potencialmente irrigables, funcionales para su eventual agricultura, entre otros usos, bajo la potencial tutela israelí. Hay que consignar otra vez, que el suelo y/o territorio, es también un bien escaso. De paso, impide la conectividad directa entre una expresión árabe palestina, respecto de la árabe jordana, proyectada hacia el resto de la región.

Cabe indicar, que el río Jordán, en la disputa que tiene Israel y Palestina, representa una sedimentación cultural (múltiples procesos culturales temporales y territoriales) e imaginario milenario (cómo se valora e imagina el lugar de hoy, del mañana conectado con el ayer) (Grimson, 2011)[3], situaciones ambas, contribuyentes a rasgos identitarios, que no necesariamente deben acotarse a esta relación político espacial descrita, sino que con toda la región medio-oriental representada por el islam y el judaísmo, donde ambas religiones lo rescatan como símbolo e ícono aglutinador de ambos credos, sumándose posteriormente el cristianismo, entre otras expresiones minoritarias que ahí perviven.

En esta idea de sedimentación cultural e iconografía (capacidad de aglutinación y cohesión social en función de símbolos), la propuesta Trumpista agrega la capitalidad de Israel y Palestina, cediéndole casi la totalidad de Jerusalén al primero, destinando una porción muy menor y periférica al segundo, en el Este de la misma. La acción se encuentra antecedida por la concreción de la voluntad política estadounidense de convertir a Jerusalén en la territorialidad de instalación de su embajada concretada el año 2018 (14 mayo), dejando atrás a Tel-Aviv, como anclaje territorial de la misma[4].

Jerusalén, como es sabido, es un territorio que milenariamente ha sido habitada por pobladores de diversas características étnicas, religiosas y por defecto, ideológicas, convirtiéndola en el objeto de la disputa/conflicto más longevo y complejo de resolver en la región, comunidad y sistema internacional. Ciudad Santa, Muro de los Lamentos y La Explanada de las Mezquitas y otras consideraciones hacen de Jerusalén un icono funcional, a lo menos de tres principales religiones mundiales ya indicadas, situación que con el tiempo ha sido asumida por el sistema internacional, hecho que se contraviene con la propuesta trumpista en lo general, la cual, sin perjuicio de los territorios conmutados que plantea su propuesta hacia el ‘sur – oeste’ de Israel, a propósito de la entrega de los territorios donde se encuentran los asentamientos, o bien, los referidos al valle del Jordán (aunque no lo indica como tal), igualmente, pareciera ser, no alcanza a superar el imaginario milenario que la espacialidad caracterizada encarna. Ni tampoco, la propuesta de corredor – túnel que permitiría la conexión entre Cisjordania – Palestina con la Franja de Gaza, contribuiría a tal propósito. Tampoco los planes económicos que se plantean para permitir a Palestina salir de su condición de vulnerabilidad económica e institucional.

Así, con esta propuesta estadounidense, la cual se encuentra con escasas posibilidades de viabilidad política (menos cuando Trump, enfrenta un proceso electoral atiborrado de incertidumbre por la pandemia COVID-19 y conflicto social-racial, entre otras), se beneficiaría a Israel más que a Palestina. Ello, corroborado en la aplicación del planteamiento de Jean Gottmann, esto es, la “partición”, “circulación” e “iconografía”, en el cual todos los estados nacionales se organizarían (Arriaga-Rodríguez, 2014)[5]. Así, por “partición”, se entenderá la acción previsible de división al interior de las unidades geopolíticas (estados nacionales), asociada a más o menos fortaleza simbólica/iconográfica sobre la cual se organiza un grupo de personas. Estas “particiones”, necesitan generar condiciones de “circulación”, ya que tanto, las personas, como capitales económicos diversos, precisan satisfacer necesidades, dentro y fuera de la Unidad Geopolítica, permitiendo una potencial nueva “partición” (otra unidad estatal o anexión). Es en esa clave, que se plantea la idea de “iconografía”, la cual sería un componente de cohesión territorial/social, donde la idea de nación (y otros imaginarios) se transforman en una iconografía de primer orden involucrando espacio geográfico/suelo/territorio, cultura (idioma, tradiciones, religión, otros), etnias etc.

Así, la propuesta Trumpista, desde el planteamiento explicado, clasifica satisfactoriamente a Israel, ya que le permite fortalecer su “iconografía” por medio de Jerusalén como capitalidad integral junto con los asentamientos en Cisjordania y el Valle del Jordán. Por otra parte, permite una “circulación” cohesiva dentro y fuera de la territorialidad estatal vigente de Israel y la pretendida, mientras que la posibilidad de “partición” que antes era difícil de concretar, ahora se disminuye todavía más.

Palestina, por el contrario, con el reconocimiento de los asentamientos con soberanía en Cisjordania para Israel, profundiza la idea de “partición” o anexión de territorio palestino; la “circulación”, queda trunca, dado que pierde conexión con Jordania, tras la propuesta de entrega territorial a Israel del valle oeste del Jordán, ocurriendo lo mismo al interior de Cisjordania, ya que impide la libre y soberana circulación palestina en aquel territorio que se le reconoce como tal. Finalmente, desde una perspectiva “iconográfica”, asesta un golpe fundamental, respecto de Jerusalén y el Valle del Jordán, ambos, íconos cohesivos, que estarían pasando directamente a Israel. La conmutación de territorio, al sur-oeste de Israel, se transforma en intrascendente, dado que no está dentro de los imaginarios palestinos como territorio relevante, por defecto entonces, con una muy baja o nula densidad iconográfica.

Tras el anuncio del plan, sólo se han registrado miradas críticas al mismo. Netanyahu, no ha avanzado en sus promesas de la última campaña, teniendo entre las más emblemáticas, concretar la soberanía (anexión) sobre los asentamientos este 1º de julio[6]; Trump, no se ha preocupado en perseverar en su propuesta palestino-israelí, ad-portas del acto electoral de noviembre que lo puede transformar otra vez en el Presidente de EE. UU., permitiéndose (de perseverar), como lo indica el profesor Sebastián Sánchez, profundizar el desprestigio internacional de EE. UU. en su dimensión de Poder Blando (Soft Power), toda vez que, su propuesta vulnera la esencia de ese enfoque de las relaciones internacionales[7]. El mismo apela, a utilizar mecanismos de encuentro y persuasión, evitando la dureza de las políticas exteriores de los estados, como es el conflicto armado, o bien, el económico entre otros, privilegiando acciones de cooperación involucrando temas culturales, políticos, sociales e igualmente económicos.

Así, este enfoque geográfico político de Jean Gottmann, que si bien es posible operativizarlo desde el soft o hard power de las relaciones internacionales, como bien indica Sebastián Sánchez, encontraría también en el Constructivismo Social de las relaciones internacionales, otra oportunidad de análisis, comprensión y resolución, dado que como señala López Almejo (2018)[8], el mismo se fija en la identificación profunda de las ideas dominantes que se encuentran sintetizadas en acciones políticas, y que cómo señalara Gottmann, permitiría la iconografía cohesiva Israelí desde el nacionalismo sionista, o bien, la iconografía cohesiva palestina desde el nacionalismo árabe, haciendo del territorio y la religión una ecuación siempre explosiva, resituando, en pleno proceso globalizador, no sólo el territorio en su valor simbólico clásico, sino que también el hecho fronterizo y soberanía nacional, siempre y necesariamente escrutados críticamente desde lo paradigmas críticos de las ciencias sociales en general.

[1] Ver más en https://elpais.com/internacional/2020/01/28/estados_unidos/1580228530_493288.html

[2] Ver más en ­A Vision to Improve the Lives of the Palestinian and Israeli People, en https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2020/01/Peace-to-Prosperity-0120.pdf

[3] Ver en Grimson, A. Los límites de la cultura. Crítica a las teorías de la identidad, ed. Siglo XXI, Bs Aires, Argentina

[4] Ver más en https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-44112858; https://www.latercera.com/mundo/noticia/ano-del-traslado-la-embajada-eeuu-jerusalen/652421/

[5] Ver más en ARRIAGA, J. La concepción de las fronteras y los límites territoriales en el pensamiento geográfico de Jean Gottmann, En: AS CIÊNCIAS SOCIAIS NAS FRONTEIRAS Teorias e metodologias de pesquisa, por Eric Gustavo Cardin Silvio Antônio Colognese ed. — Cascavel, PR: JB, 2014 https://www.academia.edu/7487027/Fronteras_y_l%C3%ADmites_en_el_pensamiento_de_Jean_Gottmann

[6] Ver más en https://elsiglo.cl/2020/07/01/este-1-de-julio-israel-daria-otro-paso-de-anexion-de-territorios-palestinos/

[7] Ver más en https://www.elquintopoder.cl/internacional/la-perdida-de-soft-power-estadounidense-en-el-contexto-de-la-pandemia/

[8] Ver más en López Almejo, J. (2018) El conflicto palestino – israelí a la luz de la teoría constructivista. De la narrativa sionista a la política de los hechos consumados https://www.researchgate.net/publication/329131058_Libro_2018_el_conflicto_palestino-israeli_a_la_luz_de_la_teoria_constructivista.

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EC. Columnas de Opinión N°11

Columnas de Opinión EC Nº9: «La Caída» comienza con un 10% por Pablo Zúñiga

«La Caída» comienza con un 10%

Pablo Zúñiga San Martin*

Teniendo en la retina la película “La Caída” del año 2004[1], ya un clásico para los tiempos vertiginosos  que corren, y la incontable cantidad de parodias que circulan en la red sobre el momento en que Adolf Hitler proyecta planes, repartiendo tropas por toda Europa sobre un mapa, mientras, al mismo tiempo el ejército ruso invade por un lado, y los aliados por el otro Berlín… (Dramática y contradictoria escena), evidencia cómo la desconexión entre la realidad y el plan, pueden crear situaciones negativas para todo un grupo, dando cuenta de las incapacidades de sus líderes en entornos funcionales a la toma de decisión política e institucional. Veamos.

Un gobernante solo, unos asesores incapaces de decirle que está haciendo estupideces, aún cuando tímidamente le sugieren que ya todo está perdido, mientras, los posibles sucesores miran impertérritos la escena, oteando quien no está de acuerdo con el líder, haciendo de la acusación el último recurso que les queda como demostración de lealtad a una causa perdida.

Los asesores ¿a qué le temen?, ¿al líder o a los posibles lideres?, ¿qué hace  que el miedo se apodere de ellos?, ¿será el apego a ese ese carisma que llevó a Hitler a plasmar una idea totalitaria en toda Europa? o ¿será el no asumir la decepción que le provoca ver a ese líder antes, todo poderoso, con un aura casi celestial, ahora, tembloroso, viejo y lo peor, solo  con un sentido de autoridad sin ningún peso? Esto último, es peligroso, pues al tener leyes que abalan la ejecución de sus mandatos, quienes deben acatarlas y se niegan a hacerlo, quedan como insurrectos o traidores, ¡qué dilema!

Podrán ser varias las interpretaciones que se dan a un momento como ése, y es bueno que así sea,  pero es una película sobre un hecho histórico, o sea, un momento único, pero, para suplir esa situación, está la película hace que se vea una y otra vez, para no dejar de repensar el momento que representa.

Estamos en crisis, o sea, hemos llegado a la disfunción rutinaria del sistema[2], nada es normal y cuando se nos diga que ya estamos en normalidad, no recordaremos cuál era nuestra normalidad porque llevamos más de un año re-construyéndola y la anterior, era “normalmente mala”. Entonces, el tema es que, quien nos lleva a la normalidad es visto como el sujeto responsable de esta anormalidad, o sea, un líder caído… ¡nada peor que eso!, caer de a poco, porque se cae la confianza en éste, llegándose a preguntar si es que se eligió el bando incorrecto, aunque hay muchos que siempre han estado en el bando incorrecto y no sienten culpa por ello, pues la idea que les despierta luchar por el poder aún se mantiene, y mientras se mantengan las lealtades… ¡están!, porque es más digno perder en bloque junto al líder, que ver cómo a quien se apoyó y en quien se confió, se sumerge en el peor de lo marasmos, el error y la duda.

La soledad del gobernante lo lleva a refugiarse en lo único objetivo que le queda, la norma escrita. Termina haciendo lo que hace, porque la ley o el estatuto se lo permite, como condecorar a niños fuera de su bunker, niños que no tienen ni una batalla en sus cuerpos, ni tampoco la noción por la cual se está luchando, salvo, lo que sus mayores les dijeron y asumieron como verdad y como serán nuevos en el combate, creerán que esa es su principal fortaleza.

Fue imposible detener la idea instalada del retiro del 10% de los Fondos de Pensiones, pues el modelo económico respalda simbólicamente esto. Desde el inicio  de la implementación del modelo, se indicó que los Fondos de Pensiones eran (son) nuestra propiedad. En coro, ministros y gobierno dijeron hasta el año pasado (también hoy) que esos fondos son de los trabajadores, que no se pueden esquilmar, que no se puede dar beneficios a quienes jamás han trabajado y explotaron el derecho a elegir hasta el paroxismo. Pero ahora no pueden desinstalar el discurso, porque sencillamente “no existe en el mundo nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo”[3].

La derecha es víctima de su discurso, ahora debe hacerse cargo, reclama por eventuales consumos desmedidos si se retira el 10%, como comprarse otro auto, o que con esto se beneficiará a los más ricos y se empobrecerán las arcas fiscales; infantilizando a  los dueños de esos esos fondos. Pero, se les olvida que se oponen a que los ricos y los súper ricos paguen más impuestos, no lo hacen porque también serán presa de su propio discurso, ellos deberán pagar más impuestos. Se levanta la voz en torno a las consigas panfletarias, no en la defensa de principios universales, sino particulares.

El consumidor vive en el presente, que para él es etéreo, nace con sus intereses y se termina cuando aparecen otros, más supremos –según la oferta−, así es que ¿de qué se extraña la derecha y los defensores del modelo?, si ella misma domó y domesticó a los ciudadanos, los dotó de crédito y le metió la semilla luciferezca de la igualdad sólo para consumir, y es ahí mismo en donde la mayoría siente que es desigual y que la sola idea de libertad instrumentalizada por años de monserga discursiva, ya no le sirve, porque no tiene con qué ser igual a nadie.

La Caída, película que refleja un momento único, permite relacionar linealmente, el momento irrepetible de un gobierno que sucumbe con la fuerza de una idea, irónicamente legítima en el mismo modelo que defiende en cuanto principio general articulador del mismo, como es el derecho de la Propiedad Privada, y ello, Sebastián Piñera, sus asesores directos y coalición no lo vieron venir en lo sustancial (exceptuando algunos), cuestión extrapolable al Proceso Constituyente y Estallido Social. Sin embargo, el 10% de retiro de los Fondos de Pensiones, es el más lacerante, dado que está en el ADN de lo defendido y legitimado socialmente durante largas décadas, después de recuperada la democracia (e instalada en dictadura, por cierto). Así se explica la desorientación del gobierno y asesores. Se explica la duda en el hacer, ese marasmo tortuoso que desdibuja liderazgos, carismas, permitiendo avanzar en estupideces retóricas y medidas vaciadas de asertividad operativa (planes de soporte económico), proyectando desencantos, realineamientos en lealtades y la soledad decadente del tomador de decisión de política pública estratégica.

*Profesor de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC). Doctorando en Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), Argentina. Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

[1] Titulo original: Der Untergang (conocida como El hundimiento en España o La caída en Hispanoamérica).

[2] Ver más en https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/08/08/chile-crisis-o-conflicto/

[3] Lamas, Marta. “Acoso. ¿Denuncia legítima o victimización?”. México: Fondo de Cultura Económica, 2018.

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EC. Columnas de Opinión N°9

Columna de Opinión EC Nº8: Desbordes… el desbordado: ¿un liderazgo necesario y oportuno? por Dr. José Orellana

Desbordes… el desbordado: ¿un liderazgo necesario y oportuno?

Dr. José Orellana Yáñez*

El Presidente de Renovación Nacional y Diputado de la República por el Distrito Nº 8 –que involucra a las comunas de Colina, Lampa, Til-Til, Quilicura, Pudahuel, Estación Central, Cerrillos y Maipú–, desde hace un tiempo a esta parte, se ha transformado en la más lacerante lanza para el gobierno, su propia coalición, la UDI y algunos sectores de la oposición, dada sus posturas de vanguardia ante temas que su propio sector busca administrar sin mayores sobresaltos. Hoy el Diputado Desbordes, se “desborda” con la idea de ocupar el 10% de los ahorros previsionales de los cotizantes en las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), utilizando un inteligente argumento: “si después del positivo acuerdo casi transversal para lograr los US$ 12.000, el Ministro de Hacienda, indica que no hay margen –y  le creo– lo que queda, es buscar alternativas para ir en ayuda de la clase media y popular, que hoy no tiene de donde sacar dinero para su sustento… una de ellas es acudir a los Fondos de Pensiones…a menos que igualmente exista otra”. No hay que olvidar que representa a uno de los distritos más poblados de Chile, además de popular y clase media, incentivo de representación territorial suficiente para defender esta postura del retiro del 10% de los fondos de pensiones (sin perjuicio de las medida orientadas para la clase media recientemente anunciadas)[1], como otras para asegurar su reelección en la Presidencia en Renovación Nacional, como su condición de diputado para la próxima congresal del 2021.

Pero no es el único desborde de Mario Desbordes. El más emblemático, o que permanece en la retina, es el referido al acuerdo constitucional del 15 de noviembre del 2019, cuando no tuvo ningún complejo para sentarse en la mesa para firmar un muy criticado acuerdo (desde su sector político) para avanzar hacia el Proceso Constituyente, como mecanismo institucional y funcional al urgente encuentro con la sociedad civil que se encontraba totalmente activa y en la calle por medio de la Geografía de la Multitud[2]. Es verdad, la Presidenta de la UDI, también se sentó en esa mesa, pero se recordará que su rostro en la foto no era de agrado. Posteriormente, su abierto rechazo al cambio de constitución, daría cuenta de que para ella, sentarse a la mesa, sólo era un gesto vaciado de convicción respecto de un nuevo pacto social demandado. En esa clave, pareciera ser que a Mario, no se le puede endosar la misma caracterización. Prueba de ello es cómo se la ha jugado abiertamente por “el apruebo una nueva constitución”.

Lo anterior explicaría en parte, la posterior reacción de Andrés Allamand, el arquitecto de la idea del “desalojo” respecto de la Concertación, como también, propulsor de la noción política de los “Poderes Fácticos”, a propósito de la relación dictadura cívico-militar y transición política, más la “Caminata por el Desierto” cuando perdió su candidatura al senado hace unos años, el cual busca una transversalidad de apoyos intra-partidarios para ir contra Mario Desbordes en las próximas internas de Renovación Nacional, su pretendido desalojo intrapartidario.

De todos modos, queda una duda: Andrés Allamand ¿busca desalojar a Mario, o, fortalecerlo?, porque, fuera de haber demostrado en la última interna del partido su fortaleza, tras su despliegue político y electoral en noviembre del 2018[3], ya había logrado la mayor bancada en el congreso y mayoría de votos en la últimas elecciones, permitiendo la instalación y reinstalación de varios alcaldes, concejales y consejeros regionales, en condición de Secretario General de RN en las presidencias de Carlos Larraín y Cristian Monckerberg. Además, suma más méritos para continuar en el sitial que ostenta, tras sus planteamientos político-sociales, los cuales vienen gozando de buena salud, dado que empatiza con varias “mayorías populares y medias” a propósito del tema constituyente y, ahora, con el uso del 10% de los fondos de pensión, más su incomodo realineamiento con la reforma tributaria, explicitado, después de la Cuenta Pública del Presidente el año 2019, entre otras, lo blindan (apostó a la descentralización del sistema y no a la centralización del mismo). Por ello cabe preguntarse ¿por qué desalojarlo?

El Senador Allamand, si bien se ha equivocado en algunas definiciones, es muy difícil, que lea equivocadamente el despliegue de Desbordes, a menos que por medio de esta acción busque fortalecerlo. Se sumó ahora su micrófono abierto (en sesión remota, trató peyorativamente al diputado Francisco Heguiguren, a propósito de la discusión del postnatal en tiempos de pandemia, el cual, pareciera, ayuda más a Desbordes.

Además, ya promulgada la ley que impide la reelección de autoridades con retroactividad, hay que recordar que el diputado Desbordes buscó un Veto Presidencial para dejar fuera de la misma, sólo esta vez, a alcaldes y concejales que se encuentran vigentes en sus mandatos y con sus candidaturas, cuestión disonante con la promulgación de la misma. Lo buscó junto con la UDI, en el entendido que su racionalidad electoral, le indicó que esa elección subnacional, encumbró a RN como el partido más importante desde lo electoral, traduciéndose políticamente en el Congreso (36 diputados, 8 senadores), en los Gobiernos Locales (65 alcaldes y cerca de 450 concejales) y Regionales (72 CORES)[4] y por supuesto en el gobierno nacional (presidente, ministros y ministras, intendentes e intendentas, SEREMIS servicios públicos, gobernadores y gobernadoras más otras). Ello, socavaría lo logrado para el siguiente ciclo electoral, incluido el mismo proceso constituyente. Por lo tanto, no se perdió en esta racionalidad, sin perjuicio de su derrota de coyuntura, junto con su socio histórico como es la UDI.

Por otra parte, con cada uno de sus planteamientos, que podrían catalogarse de vanguardia en su sector, viene a contribuir con aquella noción que acuñó el Senador Manuel José Ossandón, hace unos años,  “la Derecha Social”, aquella que hace una más comprensiva interpretación de la realidad y que tiene, lejos de apartarse de las definiciones clásicas del mundo de las derechas, la particularidad de ajustar pragmáticamente la institucionalidad (nueva constitución) y la acción política a partir de las desigualdades y brechas multi-sistémicas existentes en la sociedad chilena, sin mayores complejos, disputándoles frontalmente espacios de influencia a la UDI, el partido republicano de José Antonio Kast, EVOPOLI, o a la misma Democracia Cristiana, proyectándose hacia un electorado que en más de una oportunidad ha confiado en el PS de Chile, PPD, PRSD y algunas expresiones del Frente Amplio[5].

Así las cosas, pareciera ser, que la acción performativa de Andrés Allamand, más contribuye al fortalecimiento del liderazgo del diputado Desbordes que a su debilitamiento para la próxima interna de RN, ya que si persevera en su sitial, le permitiría a RN, junto con profundizar la idea de la Derecha Social (más europea, indicará Mario), fortalecer un polo interno que tiene que disputar espacios intra-partidario con sectores abiertamente más conservadores, los cuales, con razón, observan atemorizados el avance que puedan tener los sectores más progresistas del sistema político y social, cuando los aspectos económicos, sociales y culturales que han defendido, por décadas, hoy rozan el riesgo de mantención.

Desbordes, respecto de la gestión fallida del Veto Presidencial, sabía que “no” podía dejar “no” hacerlo, sea por racionalidad electoral, o por alineamiento político, o por contexto político[6]. Lo que sí es claro, es que Desbordes, ha sido capaz de situarse en dos momentos críticos o de crisis, (verdaderos clivajes políticos), dado que desde el Estallido Social, guió a su partido y parte del sistema político al acuerdo constitucional; además, antes llamó la atención por la cuestión tributaria, se situó adecuadamente en la pandemia (otro clivaje, que potencia al primero) y ahora, ante el futuro, proyectaría sin temor su acción sobre las AFP (sin perjuicio del acuerdo para la clase media) y otros aspectos que serán claves para administrar la agenda política, electoral y hasta valórica. Quedará ver en el cortísimo plazo, cómo se dispondrá, ante la reciente aprobación del proyecto/moción de reforma constitucional que permite el retiro del 10% de las AFP, en la Comisión del Constitución de la Cámara, la que pasará a sala próximamente. Desbordes, el desbordado, tiene margen y capital político para apoyar la moción y también para rechazarla, sabremos pronto de su votación[7]. Algo similar, ocurrirá con el Veto Presidencial ya ingresado, respecto de la prohibición del corte de suministros básicos a las familias que no puedan pagar producto del contexto de Pandemia. El diputado por el distrito Nº 8, otra vez, estará sometido a presión entre su territorialidad de representación y su ejecutivo.

Desde esta perspectiva ¿es un liderazgo a la altura desde su sector?, pareciera que sí[8], sin perjuicio del estigma que se le endosa por no provenir de los troncos oligárquicos del poder de RN y otros de la derecha tradicional[9]. ¿Es un buen liderazgo táctico o estratégico para los sectores más progresistas del sistema político y social?… el tiempo lo dirá.

*Dr. en Estudios Americanos con Especialidad en Estudios Internacionales de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Profesor de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC). Académico colaborador de Estudios Contemporáneos.

[1] Ver en https://www.gob.cl/proteccionclasemedia/

[2] Ver en https://www.elquintopoder.cl/ciudadania/geografia-de-la-multitud-y-el-otro-orden-contra-democratico-hacia-nuevo-contrato-social/

[3] Ver más en https://www.elmostrador.cl/destacado/2019/07/11/el-nuevo-orden-del-poder-en-renovacion-nacional/

[4] Ver más en http://www.rn.cl/representantes/

[5] Ver más en https://www.elquintopoder.cl/politica/ossandonazo-no-5-de-lo-coyuntural-a-lo-estrategico/

[6] Ver más en http://www.academia.cl/comunicaciones/columnas/por-una-nueva-geografia-electoral-no-mas-trajes-a-la-medida

[7] Ver en https://www.emol.com/noticias/Economia/2020/07/06/991189/Comision-aprueba-retiro-10.html

[8] Ver más en https://www.revistasur.cl/revistasur.cl/2020/06/liderazgo-en-tiempos-de-crisis-amenaza-u-oportunidad/

[9] Ver en https://www.theclinic.cl/2019/07/24/mario-desbordes-el-chileno-es-de-centro-derecha-pero-no-se-ha-dado-cuenta/

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EC. Columnas de Opinión N°8